Alarmante éxodo empresarial: cerraron más de 21.000 empresas y 272.000 trabajadores perdieron su laburo en dos años
Un informe del CEPA evidencia la dura caída del mercado formal: miles de pymes desaparecieron y sectores clave como construcción y transporte sufren la peor parte, dejando un panorama laboral muy complicado en el país.
Según el último reporte del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la situación del mercado de trabajo formal se volvió un verdadero caos en estos primeros 23 meses bajo el mando de Javier Milei. Entre noviembre de 2023 y octubre de 2025, el país perdió mucho más que números: se esfumaron 21.046 empresas, lo que equivale a cerca de 30 cierres diarios, dejando un tendal de tristeza y preocupación en los barrios y fábricas reliquias de nuestra producción.
El golpe más duro lo recibió el sector de transporte y almacenamiento, con la desaparición de 5.042 empleadores, seguido de cerca por el comercio (-4.184 empresas), los servicios inmobiliarios (-3.057) y la industria manufacturera (-2.238). Entre los sectores que más sufrieron, la construcción no escapó ilesa y perdió un 8,3% de sus empleadores.
El patrimonio más querido, el empleo registrado, también fue arrasado: se destruyeron 272.607 puestos laborales, eso es casi 400 laburos menos por día. No es cualquier dato, eh: la administración pública, defensa y seguridad social perdió más de 83.000 puestos, la construcción se quedó sin 74.359 trabajadores formales, la industria manufacturera redujo su plantilla en 64.019, y ni el transporte escapó, con una caída de 44.812 empleos.
El cuadro se repite cuando se separa por tamaño de empresa: casi la totalidad de las cerradas fueron pymes, las que no superaban los 500 empleados, con un alarmante 99,63% de desapariciones. Pero la pérdida de puestos la llevan a cuestas las grandes empresas, responsables del 66,80% del empleo destruido, dejando en evidencia una feroz exclusión laboral en el sector formal.
No es menor: esta sangría demuestra que el entramado productivo argentino está más débil que nunca, con las pequeñas y medianas empresas despidiéndose de su gente y las grandes compañías ajustando al límite sus plantillas. La que se viene pinta fea y la gente quiere respuestas.