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En pleno verano

Villa Fiorito en sequía: ¡Más de 40 días sin una gota de agua para la mitad del barrio!

En pleno calor, gran parte de Villa Fiorito sufre la falta total de agua potable desde hace más de 40 días, con vecinos denunciando irregularidades y ausencia de respuestas oficiales en una crisis que golpea fuerte a familias con niños, mayores y discapacitados.

Villa Fiorito en sequía: ¡Más de 40 días sin una gota de agua para la mitad del barrio!

En el departamento de 9 de Julio, justo en la zona de Villa Fiorito, a metros del aeropuerto y por la Ruta 20, antes de llegar a Zapata, la gente está al borde de un berrinche. La mitad del barrio cuenta con agua, pero la otra parte está seca como el desierto y así llevan más de un mes, sin una miserable gota.

Alejandra Albornoz, una vecina que decidió no quedarse callada, relata al detalle el calvario: "la mitad del Villa Fiorito tiene agua y la otra mitad no tiene ni una gota de agua". Según cuenta, la cosa no empezó ayer —siempre hubo poca agua— pero ahora directamente la cañería está muerta: "Antes aunque sea salía agua, ahora ni eso".

El suministro depende de una Unión Vecinal y el agua que reciben viene de un pozo sin ni siquiera un puto tratamiento. La gestión es un despelote: desde pedirles escrituras para trámites que suenan a chamullo, hasta manejar la plata como si fuera candombe. "Pusimos guita para arreglar la bomba. Sobró plata que nadie sabe dónde se fue. La bomba anda, pero el agua jamás mejoró", se indigna Alejandra.

Para colmo, les reclamaban que el pago del servicio fuera a la cuenta personal de la hija del presidente de la Unión. Con semejante falta de claridad, la mayoría paró de pagar. Y en un grupo de WhatsApp con el intendente y el presidente, la respuesta es nada más que puro silencio: "Él se queda callado, no dice absolutamente nada", cuenta sin filtro.

En este brete están familias con niños discapacitados y ancianos, que tienen que ir a buscar agua en bidones a la iglesia o casas amigas solo para poder higienizarse. Muchos no se animan a quejarse por miedo a perder laburo, pero Alejandra, que trabaja por su cuenta, se plantó y puso la denuncia formal ante Defensa del Consumidor. "Nadie se anima a hacerla. Bueno, tendré que ir yo. Incluso hasta mi marido me decía: "Es que vamos a quedar expuestos"", reveló con todo el coraje del mundo.

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