El Gobierno saca los aranceles a los celulares: ¿llegan los precios populares?
Desde el jueves 15 de enero, los celulares importados no pagarán aranceles, una movida que quiere encender la competencia y promete bajar hasta un 30% los valores, aunque la rebaja no será de golpe. La industria fueguina y la UOM se prenden las alarmas.
A partir del jueves 15 de enero, el Gobierno nacional pega un volantazo y elimina los aranceles a la importación de celulares para que el mercado se mueva y los precios puedan decir presente con una baja que podría alcanzar el 30%. Eso sí, ojo, que la caída en los precios no va a ser cosa de un día para el otro.
Esta decisión es parte del Decreto 333/25, que ya había bajado en mayo del año pasado el arancel del 16% al 8% y ahora achica la carga a un decoroso 0% para los smartphones que vienen de afuera. Pero los celulares no son los únicos en esta tanda de cambios: también se sacaron impuestos internos a los aires acondicionados, televisores y otros equipos fabricados en Tierra del Fuego, mientras que otros productos electrónicos importados tuvieron rebajas importantes en la carga impositiva.
El sector fabril fueguino y la Unión Obrera Metalúrgica de Río Grande salieron enseguida a tirar la alarma. Marcos Linares, secretario adjunto de la UOM, no se guardó nada: "Estamos absolutamente preocupados y entendemos que desde Nación hay una política que va en contra de la producción nacional. Bajar a cero los aranceles complica aún más la situación". No es para menos; la industria local que ayer paró para resistir estas medidas sostiene 8.500 puestos de trabajo y es el motor de cerca del 78% de la economía regional.
Con esta movida, el oficialismo apuesta a prender la mecha del consumo: "Mejorarán las condiciones de oferta, reducirán los precios y facilitarán el acceso de los consumidores", aseguran, buscando que la tecnología llegue más fácil a la gente y le dé un empujón a la inclusión digital. Pero también reconocen la dureza del camino: la caída de hasta el 30% en el precio de los celulares dependerá de cómo se mueva el mercado y no hay garantía de un alivio inmediato para el bolsillo.