Las Sierras de Chávez se quedaron sin esperanza: 23 familias atrapadas piden a gritos un poco de ayuda
Desde noviembre, la lluvia dejó a las Sierras de Chávez incomunicadas. 23 familias luchan a pico y pala, pero tras el último diluvio, el camino está casi cerrado y nadie responde a sus pedidos.
En lo alto de las Sierras de Chávez, en el departamento Valle Fértil, 23 familias están viviendo un calvario que remite a épocas sin asfalto ni facilidades. El único camino, el famoso Camino de los Sueños, está hecho pelotas y los vecinos apenas pueden circular entre piedras y socavones.
Desde noviembre que el agua viene castigando fuerte: primero fueron desprendimientos y reparaciones improvisadas con pico y pala; ahora, con el último temporal del 7 de enero, la cosa se puso fulera y el paso quedó casi cortado. "Los vecinos le dieron un paso a pico y pala, quedó como para que pasen los vehículos con mucha precaución. Pero ahora, con estas últimas lluvias, se cortó del todo", cuentan con bronca.
Este camino no es cualquier curiosidad para sacarse una selfie: es la única ruta que conecta a este paraíso con la villa cabecera de San Agustín. De ahí dependen la escuela, los comercios, los servicios de salud y hasta la provisión básica. La salita del paraje no tiene medios para trasladar pacientes graves y, con el acceso en estas condiciones, la ambulancia tarda o directamente no puede subir.
La preocupación no es chistosa: "Si alguien se enferma de urgencia, el enfermero lo atiende, pero no tiene cómo trasladarlo. Y si pide la ambulancia, tarda para subir", relatan los vecinos con la voz entrecortada. Además, cargar alimentos, garrafas y remedios es una aventura peligrosa, con vehículos que se la juegan entre tramos rotos y barro.
Desde hace meses están pidiendo al Municipio de Valle Fértil una máquina vial para al menos tapar agujeros y sacar las piedras que bloquean. Pero la respuesta brilla por su ausencia. "Queremos una máquina para que hagan un buen paso del camino. Es un camino que a nosotros nos sirve de auxilio y está prácticamente cortado", insisten con justo reclamo.
Mientras las tormentas no aflojan, estos 23 hogares aguardan que alguien mande la maquinaria necesaria para que el Camino de los Sueños deje de ser una pesadilla y vuelva a ser eso: un sueño hecho camino, que no los deje solos perdidos en la montaña.