¡Cuidado con el barigüí! La mosca que pica y deja marca
Con el calor y la humedad, este bicho vuelve a hacer de las suyas en Buenos Aires, el AMBA y el Litoral. Su mordedura molesta más que la de un mosquito, ¿cómo darse cuenta y cuidarse?
Con el verano pegando fuerte y la mezcla de calor, humedad y lluvia, el barigüí reapareció con ganas en varios rincones del país, sobre todo en Buenos Aires, el AMBA y el Litoral.
Aunque lo llaman "mosca negra", ojo, que no es cualquier mosca común. Este pequeño bicho tiene una mordida que duele y que suele dejar marcas que no se van fácil.
El barigüí se asoma más cuando hace calor y suele instalarse cerca de ríos y arroyos. Ahí es cuando hace la vida imposible a quienes disfrutan del aire libre, porque sus picaduras se notan de una buena.
Pertenece a la familia de los simúlidos, parientes de mosquitos y tábanos, pero no se cría en charcos quietos sino en agua que corre, bien oxigenada y con materia orgánica. Por eso, cuando llueve y sube el caudal de los cursos de agua, el barigüí aprovecha para multiplicarse.
Lo que realmente diferencia a esta mosca es cómo ataca: no pica, ¡muerde! La hembra usa unas mini garras para cortar la piel y sacar sangre, y ahí es cuando aparecen las lesiones más dolorosas.
Las marcas típicas son manchas rojas, inflamación y un picor que molesta bastante y puede durar desde horas hasta varios días. Si uno se rasca de más, se pueden formar costras, y eso no ayuda para nada.
Muchas veces, justo cuando te muerde, la sensación no duele, pero la bronca aparece después. Rascarse mucho puede traer infección y, en algunos, incluso reacciones alérgicas con hinchazón que preocupa bastante. Si pinta algo raro, lo mejor es consultar al doctor.
Para identificar al barigüí hay que fijarse bien: es un bichito chiquito, oscuro y más chico que un mosquito, que puede pasar desapercibido.
Después de estar cerca de un río o arroyo, si te sale una marca roja, inflamada y que pica sin parar, es probable que el barigüí haya dejado su huella.
Para cuidarse, lo básico es usar repelente, ropa clara y mangas largas, y tratar de no quedarse mucho tiempo en zonas húmedas cuando el sol se va poniendo.
Con los pibes, ojo al piojo: revisar la piel después de andar jugando afuera porque las señales pueden tardar horas en aparecer.