¿Vino Gardel al mundo en Argentina o Uruguay? Un acta fresca le prende fuego a la grieta historicista
Un acta del Consulado uruguayo fechada en 1920 pone a Gardel con pie y medio en Uruguay. En Argentina no se la creen del todo y quieren peritajes para sacar las dudas.
La eterna disputa sobre dónde nació el mítico Carlos Gardel volvió a prender chispas allá por principios de 2026. La Comisión Gardel Rioplatense (CGR) presentó un documento que, según ellos, es la prueba del algodón del origen del Zorzal Criollo. Se trata de un acta del Consulado de Uruguay en Buenos Aires del año 1920, donde figura que Gardel vio la luz el 11 de diciembre de 1887 en Tacuarembó, Uruguay, hijo de dos uruguayos bien de cuna.
Este papel señala que el cantor se presentó ante un cónsul acompañado de dos testigos, declarándose artista y tramando su pasaje a la ciudadanía argentina. El historiador Gustavo Colman aclaró que esta acta funcionó como partida de nacimiento provisoria para gestionar ese trámite y que el hallazgo fue posible gracias al fondo documental guardado por un empleado atento que supo detectar su valor superlativo. "Estamos ante un Gardel rioplatense, nunca francés", lanzó Colman, recordando que el artista mismo en varias ocasiones había afirmado que había nacido en tierras orientales, dejando en el aire la teoría europea.
Pero de este lado de la frontera, la cosa la miraron con lupa. Los especialistas argentinos advierten que ese acta es apenas una declaración hecha por Gardel en un trámite administrativo, que no garantiza al 100% dónde pisó primero el mundo. Según ellos, Gardel moldeaba sus papeles según el momento: un reflejo de los tiempos en que las fronteras y papeles eran más flexibles y necesarios para la faena laboral y viajes. Por eso, aseguran, no hay que cantar victoria ni meter el dedito todavía.
Ahora, el documento será pasado por todos los controles posibles: análisis de tinta, autenticidad de sellos, revisar caligrafía, todo supervisado por oficiales uruguayos y con actas notariales bien al día. Mientras tanto, Gardel sigue siendo el corazón que palpita en las dos orillas del Río de la Plata, un ícono que no reconoce fronteras y que vuelve a poner en escena una historia que es mucho más que historia, un pedazo de alma compartida entre argentinos y uruguayos.