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Energías Renovables

La mina hundida que se convierte en un lago turquesa y brilla como futuro gigante de energía limpia en Canadá

A 220 metros bajo tierra, la antigua mina de hierro Marmoraton en Ontario se transformó en un impresionante lago de agua turquesa que ahora aspira a ser una batería gigante para almacenar energía renovable y abastecer la demanda local.

La mina hundida que se convierte en un lago turquesa y brilla como futuro gigante de energía limpia en Canadá

En las afueras de Marmora, un pueblito del este de Ontario, un viejo gigante industrial que cavó 220 metros hacia el corazón de la tierra hoy desborda de un agua turquesa que llama la atención por su color casi imposible. Esa enorme fosa que dejó la minería de hierro, más que un vestigio, ahora podría ser la base para un cambio energético revolucionario.

Si bien la postal es espectacular, también genera cierta intriga y precaución. Las paredes rocosas y el terreno inestable convierten ese lago artificial en un lugar peligroso, al que el acceso está restringido para evitar riesgos. Pero esto no detiene las ganas de transformar ese paisaje: el proyecto Marmora Clean Energy Hub, impulsado por Northland Power y Ontario Power Generation, busca convertir la antigua mina Marmoraton en un gigantesco almacén de energía por bombeo, con unos 400 megavatios, y sumarle una planta solar de 30 megavatios.

¿Cómo funciona? Este sistema ingenioso opera como una batería hidráulica. Durante los momentos de baja demanda, se usa electricidad para subir agua a un embalse construido arriba, y cuando la demanda se dispara, esa agua vuelve a caer impulsando turbinas que generan electricidad. En este caso, el lago minero se usaría como depósito inferior, mientras que el superior se construiría justo en la pila de rocas que quedó tras la extracción minera, con una gran balsa impermeabilizada.

Lo particular de este diseño es que es un "circuito cerrado", lo que quiere decir que el agua circula entre esos dos puntos sin conexión a ríos o lagos cercanos. Esto reduce varios problemas ambientales comunes en proyectos similares, aunque igual deberán analizar impactos en la calidad del agua, posibles filtraciones o cambios en el entorno.

Con una capacidad para generar energía durante unas cinco horas al día en los picos de consumo, y con una potencia instalada prevista de 400 megavatios — que podría extenderse hasta 500 megavatios —, el proyecto apunta a estar listo para el 2029. Justo a tiempo para responder a la creciente necesidad de energía flexible en Ontario.

Pero el debate en Marmora va mucho más allá de megavatios y tecnología. El lago turquesa es ese tipo de imagen que prende en las redes y atrae visitantes, convirtiéndose en un ícono geológico e histórico, aunque el acceso sigue siendo restringido para asegurar la seguridad de todos. La discusión local se abre entre abrir más el lugar para el turismo o mantenerlo controlado, y ahora se suma la chance de que la mina sea una nueva fuente energética para la región.

Por ahora, el proyecto está en plena tramitación y pendiente de aprobaciones, con estudios que evalúan cada detalle y con la participación ciudadana activa para definir su futuro. Sin dudas, la historia de Marmora refleja una paradoja de nuestra época: reutilizar espacios industriales para energías limpias trae beneficios, pero también obliga a buscar un equilibrio con la comunidad, la naturaleza y el paisaje.

La mina inundada, que antes era símbolo del costo ambiental y social de la minería pesada, corre la carrera para ser protagonista en la transición hacia una economía con menos huella de carbono. Solo queda ver si se podrán armonizar las mentes de ingeniería con las voces del pueblo.

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