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Él preso, ella no

Golpearon la puerta y se fueron con botín: un preso y una libre, tras robo a los gritos en Santa Lucía

Un robo a los golpes, en plena madrugada, terminó con un tipo tras las rejas y una piba con probation y tareas para la comunidad. Gracias a los vecinos que no aflojaron con el 911, la Justicia actuó rápido.

Golpearon la puerta y se fueron con botín: un preso y una libre, tras robo a los gritos en Santa Lucía

A las 00:10 del 3 de diciembre de 2025, en la calle Jujuy de Santa Lucía, se desató un caos en un barrio tranquilo cuando dos pillos, Gabriel Omar Sánchez Mallea y Erica Fuentes, decidieron que la puerta sin rejas de una casa era carta libre para hacer su agosto. Sin miramientos, partieron chanfle la puerta a golpes, literalmente partieron el acceso en dos y entraron sin aviso.

En el interior, revolvieron el comedor y se llevaron un parlante y un control remoto de un televisor Samsung, ese último olvidado en la calle como souvenir. El barullo no pasó desapercibido, los vecinos enchufados llamaron al 911 y no se durmieron en los laureles: con descripciones certeras, dejaron que la Policía pidiera pista y se armó el operativo cerrojo.

Minutos después, en la esquina de avenida Rawson y Mariano Moreno, encontraron a Sánchez Mallea tratando de zafar, justo tras deshacerse del parlante robado. Dando pelea, Fuentes fue atrapada en Álvarez y Pueyrredón, intentando despistar con un cambio de look rápido, pero los uniformados la tenían fichada.

El control remoto, chasco total, nunca apareció, quedando como misterio sin resolver. El fiscal Fernando Bonomo tomó la posta del caso y, tras el proceso judicial, dictó distintas sentencias para los protagonistas. Erica obtuvo una suspensión de juicio a prueba por dos años, con condiciones que incluyen 100 mil pesos de resarcimiento simbólico para la víctima en un mes y siete meses haciendo tareas comunitarias en el Municipio, sumando 120 horas de trabajo.

Por su parte, para Sánchez Mallea la cosa no terminó tan liviana: sentenciado a dos años de prisión efectiva -toda una nube negra por su reincidencia según el artículo 50 del Código Penal-, sigue tras las rejas bajo prisión preventiva, pagando caro ese raid delictivo.

Este episodio no solo muestra la audacia callejera de los ladrones, sino también cómo una reacción rápida y organizada de los vecinos, junto con el accionar policial, pueden hacer la diferencia y llevar a quienes cruzan el límite ante la Justicia.

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