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Olivicultura

Italia, cuna secreta del oro líquido: el aceite de oliva nació mucho antes que el Imperio romano

Nuevos estudios arqueológicos revelan que la producción de aceite de oliva en Italia se remontaría a la prehistoria, mucho antes de la famosa expansión romana, mostrando cómo este fruto moldeó territorios y culturas durante milenios.

Italia, cuna secreta del oro líquido: el aceite de oliva nació mucho antes que el Imperio romano

El mítico aceite de oliva, ese tesoro ancestral conocido como «oro líquido», fue mucho más que un simple condimento en la Antigüedad romana: fue el alma de su economía y costumbres. Pero resulta que la historia nos juega a las escondidas, porque recientes hallazgos arqueológicos hacen tambalear la vieja creencia de que el cultivo y producción del olivo en Italia llegó con los fenicios o los griegos.

Desde Sicilia a Cerdeña, pasando por Apulia y Calabria, estudios del American Journal of Archaeology confirman rastros de olivos silvestres y su uso desde el VI milenio a.C., en plena prehistoria. Y no sólo para usarlo como leña, sino para ir manejándolo con cuidado, casi como diciendo: "¡Te voy a domesticar, pero despacito!" Este proceso picante arrancó en el Neolítico medio con una «protocultivación» que denota una selección estratégica pero sin llegar a la domesticación completa.

Ya en la Edad del Bronce, la cosa se puso más seria. El aumento notorio de polen y restos de madera de olivo muestra poda y manejo a full para capear inestabilidades climáticas y meterse de lleno en las rutas comerciales mediterráneas. En el sur italiano, encuentran indicios de que se prensaba aceituna para lograr ese oro vegetal que hoy nos hace agua la boca.

No fue una movida aislada ni basada en un solo método: Italia vivió su propio caleidoscopio de historias y costumbres oleícolas, con varios modelos adaptados a cada rincón y clima. De la Edad del Hierro en adelante, grupos como los etruscos y itálicos se pusieron en campaña para ampliar el cultivo más allá de lo obvio. En regiones como Toscana, Lacio y Apulia el olivo se hizo un lugarcito sagrado en la dieta, luces y rituales, marcando el preludio del esplendor romano.

Con el auge del Imperio, la producción estalló en grande: desde villas campestres hasta pueblitos rastrearon molinos, prensas y depósitos que dan testimonio de una industria que sabía lo que hacía. Regiones como Campania, Lacio y Apulia fueron epicentros de esta movida, aunque la huella se extendió por varias latitudes italianas.

¿Y la supuesta crisis del aceite en los siglos posteriores? Nada que ver con caída abrupta, más bien un ajuste y transformación. Restos en Pompeya y otros sitios cuentan que el olivo seguía dando batalla, adaptándose y siendo parte del día a día.

Así, la historia del aceite en Italia es una saga larga y multifacética, con miles de años contando cómo una planta y su fruto marcaron la interacción entre naturaleza, pueblo y cultura. Esa pasión que hoy celebramos en cada gota, fue gestándose lentamente en tierras italianas mucho antes de que Roma apuntalara su imperio.

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