¿Por qué prender una vela blanca en Año Nuevo?
Encender una vela es uno de los rituales más importantes para recibir el nuevo año. La vela blanca simboliza la pureza y la paz, pero cada color tiene su propio significado para atraer distintas energías.
Cuando llega la noche del 31 de diciembre, no faltan los rituales y cábalas para arrancar el año con toda la buena onda. Uno de los clásicos infaltables es prender una vela, que no es cualquier cosa: simboliza la luz y la esperanza para lo que se viene.
La magia está en el color, porque cada uno habla un idioma espiritual diferente. Y entre todas, la vela blanca se lleva todos los aplausos en estas fechas. Se suele prender tanto en Navidad como en Año Nuevo y representa bondad, pureza y paz. Es como un farito que aleja las malas vibras y llama a la armonía bien fuerte.
Pero ojo, porque no todo es blanco: cada color tiene su encanto y su poder especial. Por ejemplo, las velas amarillas o doradas son el imán para la prosperidad y el dinero. Las velas rojas traen a la mesa pasión, fuerza y amor. El verde es esperanza pura, ideal para pedir por buena salud. Y los tonos de azul, desde el celeste hasta el marino, invocan paz, conciliación, armonía y hasta un poco de suerte en el laburo.
Así que si sos de los que quiere comenzar el año con todo, prendé tu vela, ponéle energía y que los buenos augurios te acompañen desde el primer minuto.