Leve condena para el sanjuanino que atropelló y dejó sin pierna a motociclista en Rawson: se escapó del lugar
El conductor que embistió a una pareja en Rawson y se largó a la carrera recibió prisión en suspenso y quedó prohibido para manejar. Una de las víctimas perdió la pierna y su vida cambió para siempre.
Un accidente de aquellos en Rawson marcó para siempre la existencia de una joven pareja y terminó con una sentencia judicial que muchos consideran liviana. Víctor Alfonso Mas, de 39 años, fue quien atropelló a dos motociclistas y, para colmo, se rajó sin socorrerlos.
El tipo no solo huyó después del golpe, sino que se escondió en una casa que no era la suya, dejando abandonada la camioneta Amarok que usó para el choque. Por horas, nadie sabía dónde andaba mientras las víctimas batallaban por sobrevivir en el hospital.
Gracias al esfuerzo policial, se reconstruyó la ruta de la camioneta y se encontró la Amarok involucrada. Atrapado por la causa y con un abogado al hombro, Mas se entregó solo en la comisaría 36, quedando a merced de la Justicia. Luego, pasó sus días bajo prisión domiciliaria mientras seguían las diligencias.
La peor parte se la llevó Rodrigo Cano, de 21 años, y su novia Rocío Bonilla, también de 21, que iban en moto cuando fueron embestidos. Resultaron con heridas graves y más tarde, Rodrigo debió someterse a la amputación primero de un pie y, por una infección que no aflojaba, perdió toda la pierna izquierda. Aunque recibió el alta médica, su vida quedó totalmente cambiada.
El juicio se agilizó en un acuerdo abreviado. El 19 de diciembre, Mas asumió su culpa y fue sentenciado a 3 años de prisión condicional y a 4 sin poder manejar. El juez dictaminó que hubo conducta negligente e imprudente agravada por la fuga y el daño a más de una persona.
El fiscal Francisco Micheltorena, su asistente Adrián Elizondo y la defensa de Mas, encabezada por Carlos Reinoso, sellaron el acuerdo que ratificó el juez Federico Rodríguez.
El choque ocurrió cerca de las 7 de la mañana, cuando la moto transitaba por calle 5 y al intentar doblar hacia el Callejón Cervantes fue embestida con fuerza. Un testigo persiguió la camioneta y avisó al 911, otra pata fundamental para esclarecer el episodio.
Para Rodrigo Cano, aquel día fue el antes y el después. Una rutina de todos los días se terminó en segundos por una maniobra floja y una fuga que solo empeoró las cosas. Aunque la Justicia dictó sentencia, las cicatrices físicas y emocionales van a acompañarlo por siempre.