Sanjuaninos al volante: los 10 chequeos clave del auto antes de salir de viaje
Una puesta a punto básica puede evitar contratiempos en la ruta. Qué revisar del vehículo antes de emprender las vacaciones.
Se viene la época del asadito y la escapada, y los sanjuaninos ya están con la cabeza en la ruta. Pero antes de cargar el baúl hasta las manos, una manito al auto no viene nada mal para evitar dolores de cabeza en el camino.
El aceite es la sangre del motor, así que conviene chequear su nivel y calidad, siempre con el motor frío y respetando las medidas entre mínimo y máximo. Postinvierno, esto es clave para que el motor no sufra.
El refrigerante, ese chamuyo para que el motor no se queme, debe estar en su punto exacto. Se mira sin destapar nada, desde el vaso de expansión. Si hay alguna pérdida, unos productos especiales detectan bien rápido cualquier fuga.
No hagan oídos sordos al limpiaparabrisas. Tener el depósito lleno puede ser la diferencia entre ver bien y encontrar barro o polvo que te arruina la vista. Además, los cepillos tienen que estar en condiciones: el frío los pone medio dormidos y hay que cambiar si ya no funcionan como antes.
Las luces son las que mandan de noche y en la tormenta. Revisá que todas anden y que estén bien alineadas para no dejar ciego al que viene de frente ni andar a las apuradas por oscuridad.
En el freno no hay que aflojar. El líquido de frenos debe mantenerse en el nivel perfecto para que el pedal rinda y la frenada sea segura.
Los neumáticos son tus mejores aliados en la ruta: fijate que el dibujo tenga más de 3 milímetros, no tengan cortes ni estén deformados. La presión se controla con las cubiertas frías para no llevarse sorpresas desagradables.
Chequeá la batería: si le falta líquido o los bornes están sulfatados, hay para preocuparse. Unos manitos limpias ayudan a que no falle justo cuando menos lo esperás.
Sospechá de ruidos extraños en la suspensión o problemas al arrancar que puedan venir de la inyección o el encendido. El auto es un compinche que avisa cuándo algo no está bien.
No te olvides de revisar los manguitos y abrazaderas en busca de grietas o pérdidas, y controlá que las bujías, cables y filtros estén al día. Así evitás que el motor se canse antes de tiempo y gastes de más.
Y para cerrar el repaso, recordá que la rueda de auxilio, el chaleco reflectante, el gato, la llave y los triángulos de emergencia tienen que estar listos para la acción.
Una chequeada rápida puede hacer la diferencia entre un viaje tranqui y una historia para el susto. ¡Así que manos a la obra, porque la ruta está ahí nomás y la aventura espera!