Le prestó su depto nuevo para ayudarla y lo recuperó destruido tras dos años de ocupación
Una compañera de laburo que decía ser víctima de violencia se quedó dos años en un departamento sin pagar. Cuando la dueña quiso recuperarlo, hubo juicio, deudas millonarias y un hogar lleno de insultos y destrozos.
Mariela había tirado toda la confianza y la buena onda cuando le prestó su departamento nuevito en Parque Patricios a una compañera del trabajo que aseguraba estar atravesando violencia de género. La mano venía bien hasta que la realidad les pegó un cachetazo: dos años después, tuvo que sacar el inmueble por juicio y encontró una catástrofe.
El departamento está en el complejo Estación Buenos Aires, conseguido a través del Plan Procrear. En marzo de 2023, Mariela se lo cedió de palabra, sin contrato ni alquiler, solo con la esperanza de que su colega se haga cargo de expensas y servicios. Pero la mujer no solo se negó a devolvérselo, sino que se atrinchó y planteó una defensa insólita en la Justicia: según contó el abogado Diego Martín Proetti, decía que "no había recibido ningún favor" y que el lugar "era del Estado" y "pagado por todos". ¡Una excusa que derrapó mal!
Después de un largo litigio, el Juzgado Civil N° 67 dio la orden de desalojo. Al entrar, Mariela se encontró con un paisaje desolador: paredes pintadas de aerosol con mensajes llenos de bronca, vidrios rotos, faltantes de artefactos y una mugre que hacía imposible vivir ahí. Un video mostrando el desastre se volvió viral en un abrir y cerrar de ojos.
Antes de irse, la ocupante dejó un mensaje picante pintado en la pared: "Vos que me ensuciaste en público, ahora limpiá las paredes". Además, cuestionó la adjudicación del Procrear y acusó a Mariela de haber conseguido el departamento por "acomodo". Mientras tanto, subía fotos a las redes disfrutando asados en el balcón y reclamando la ocupación como un derecho social.
La vecindad ni te cuento: denuncias por música a todo volumen, discusiones y gritos durante años. Uno de los vecinos recordó que la ocupante les decía "que se jodan" sin filtro.
Ahora, Mariela enfrenta una deuda altísima por expensas y servicios impagos, y además estuvo bancándose durante dos años el crédito hipotecario del lugar y el alquiler de su propia casa. Según el abogado, una parte grosa de esa guita va a ser difícil de recuperar.
Con todo el desgaste encima, Mariela planea aprovechar sus vacaciones para ponerse el overol, limpiar, arreglar y pintar todo de blanco. Más que una refacción, busca apagar las heridas que quedaron en las paredes y dejar atrás una amistad rota que terminó en la Justicia.