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Escena de película en plena Navidad: policía abraza a un hombre en situación de calle para calmar una detención tensa

En la madrugada del 25 de diciembre, un intento de aprehensión en calle Comandante Cabot desató gritos desesperados y conmoción entre vecinos. La intervención de dos policías motorizados logró apaciguar la crisis y terminar la historia con un gesto de humanidad.

Escena de película en plena Navidad: policía abraza a un hombre en situación de calle para calmar una detención tensa

Faltaban minutos para las 2 de la madrugada en plena Navidad cuando el silencio de calle Comandante Cabot, entre Franklin Rawson y Obreros Sanjuaninos, se rompió con gritos que helaban la sangre. Un hombre en situación de calle pedía auxilio al grito de "¡Me están pegando! ¡Déjenme ir! ¡No estoy haciendo nada!" mientras era forcejeado con cuatro efectivos policiales intentando subirlo a un patrullero.

El hombre se había plantado en el asfalto, con la mitad del cuerpo ya adentro del móvil y las piernas apoyadas en la calle, mientras un oficial hacía fuerza sobre ellas para cerrar la puerta. Una familia que festejaba a escasos metros no pudo quedarse quieta y gritó a los uniformados: "¡Sueltenlo! ¡No está molestando a nadie!". La cuadra comenzó a poblarse de vecinos y vehículos que aminoraban la marcha para ser testigos de esta escena impresionante.

Con el hombre llorando y jurando que sólo había pedido comida a vecinos, este entró en un momento crítico donde lanzó tres veces su gorra contra uno de los policías y expresó su enojo con palabras duras, hasta que algunos vecinos lograron apaciguarlo para evitar que lo detuvieran.

Sentado con la espalda apoyada en el patrullero y visiblemente abatido, los gritos continuaban hasta que llegaron dos policías motorizados en apoyo. Uno de ellos, con serenidad y un tono casi de amigo, se sacó el casco y comenzó a dialogar con el hombre, logrando poco a poco calmarlo. El abrazo final fue la caricia que la madrugada necesitaba en medio de semejante tensión.

La aprehensión pasó a un segundo plano cuando el hombre, aún conmocionado, volvió a decir que estaba en situación de calle y solo buscaba algo para comer. Tras casi 40 minutos de idas y vueltas, los policías que intentaron aprehenderlo abrieron el baúl del patrullero y le entregaron dos mochilas y una bolsa con sánguches preparados por vecinos.

Finalmente, la calma volvió a la calle: los seis efectivos marcharon hacia avenida España mientras el hombre, abrazado a la bolsa de comida, conversaba aún con un puñado de vecinos que lo contenían en la fría noche navideña.

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