Navidad en el espacio: la EEI se viste de fiesta en plena órbita
Aunque están a más de 400 kilómetros del planeta, los astronautas no se pierden la Navidad y la celebran con tradiciones adaptadas al espacio, entre risas, gorritos y una comilona con menú especial.
Mientras acá en la Tierra las familias se juntan a la nochebuena, allá arriba en la Estación Espacial Internacional (EEI) no se quedan detrás sin celebrar la Navidad, aunque sea rodeados de cables y en microgravedad. Entre módulos que parecen de otro mundo, los astronautas se las ingenian para mantener viva la chispa navideña, y la NASA nos regaló unas imágenes que derriten el alma.
En una postal de Nochebuena, Nick Hague y Suni Williams festejan con aperitivos, luciendo gorritos de Papá Noel y complementos bien navideños. Otra foto captura a la tripulación completa de la Expedición 68, sacándose una selfie desde la cúpula de la estación mientras la Tierra brilla imponente atrás. La cosa no para acá: medias navideñas flotando sujetas con cinta, decorados improvisados entre los paneles y selfies donde no faltan barbas postizas, sombreros de Santa y remeras festivas.
Los astronautas, que vienen de distintas agencias como NASA, Roscosmos, ESA y JAXA, se unen en esta tradición que en verdad viene de hace un buen rato. No es una innovación: la primera Navidad fuera de nuestra atmósfera fue en 1968, cuando la tripulación del Apolo 8 orbita la Luna, lee un pasaje del Génesis y manda un mensaje de paz para todo el mundo.
Ahora, la rutina incluye rituales adaptados al desafío de flotar: los árboles de Navidad están hechos con materiales reciclados y se mantienen en suspensión gracias a la microgravedad; los villancicos suenan bajito en dispositivos digitales y las decoraciones se aguantan con cinta adhesiva para que no salten por los aires. La comida es otro capítulo especial: paquetes con pavo deshidratado, puré de papas, frutas secas y galletitas viajan desde la Tierra para esas semanas tan especiales, todo empaquetado para que migas y jugos no se conviertan en peligros en la estación.
La comida, además, es más que un simple bocado, como cuentan varios astronautas: "La comida tiene un gran valor emocional. Es un recordatorio de casa y un momento para compartir, aunque estemos a 400 kilómetros del planeta". Y en cuanto a los presentes, la cosa no pasa por regalos materiales, sino por detalles que conectan con sus raíces: fotos familiares, mensajes especiales enviados desde la base, tarjetas digitales o playlists con música navideña que acompañan esas noches estelares.
Así que entre atmósferas muy distintas y con una vista privilegiada del planeta azul, los tripulantes de la EEI mantienen encendida la llama navideña, demostrando que la Navidad se siente y se vive, aunque uno esté volando bien alto en el espacio.