Navidad de estruendos y mascotas en pánico: una realidad que se repite cada año
En las fiestas de Navidad y Año Nuevo, los estruendos y luces de los fuegos artificiales se vuelven una pesadilla para casi el 80% de las mascotas, que padecen fuertes miedos y estrés.
En plena época festiva, mientras los sanjuaninos preparan los braseros y las juntadas, hay un grupo que la pasa para el ogt: nuestras mascotas. Perras, gatos, y otros amigos de cuatro patas viven con miedo y ansiedad cada vez que explota un petardo o se enciende una bengala.
Los especialistas lo tienen claro: el ruido y los flashes no son motivo de jolgorio para los animales domésticos, sino un peligro para su salud física y emocional. Unos estudios del otro lado de la cordillera, en la Universidad San Sebastián de Chile, revelaron que casi el 80% de las mascotas sufre síntomas como temblores, jadeos, salivación descontrolada, taquicardia y hasta intentos desesperados por escaparse, lo que pone en alerta a sus familias.
¿Qué hacer para que no pase un calvario la mascota? Primero, hay que cerrar bien puertas y ventanas cuando suenan los fuegos. La idea es que no estén atados ni encerrados en poco espacio. Un lugar seguro, con agua fresca y su cama o cucha, les da una mano para sentirse más tranquilos.
Además, hay trucos que ya usan los expertos: ir acostumbrando a los animales con sonidos de pirotecnia a bajo volumen y asociarlos a momentos piolas, por ejemplo con juegos y premios, para que no los vean con tanto terror. La identificación de las mascotas también es fundamental, con collar y datos de contacto, y tener a mano el teléfono de una veterinaria de guardia por si se complica la cosa.
Si la mascota es pura pancha o ya mostró pánico alguna vez, lo mejor es charlar con un veterinario para planear cómo manejarlo, porque la automedicación está fuera de discusión. Esta época debe ser de alegría para todos, y si ayudamos a que nuestras mascotas la pasen bien, el brindis es completo.