En el Hogar Eva Perón, la Navidad es cariño y compañía para 158 corazones sanjuaninos
La Residencia de Adultos Mayores Eva Perón se transforma en un espacio donde la Nochebuena se vive con calor humano, charlas sinceras y la esperanza bien despierta. La presencia y la palabra son los regalos que más valoran sus residentes.
Mientras toda la ciudad se prepara para brindar y celebrar el 24 de diciembre, en el Hogar de Adultos Mayores Eva Perón la cosa se siente diferente, más tranquila, más humana. No hay apuro ni ruido chamuyo, sino miradas que buscan compañía, manos que esperan un apretón y palabras que necesitan ser escuchadas.
Desde temprano, las visitas se hacen presentes: familiares, vecinos y gente de la comunidad llegan sin mucho protocolo, a compartir un ratito con los abuelos y abuelas que habitan el hogar. Algunos traen algún regalo, otros simplemente se llevan el calor de una charla o un abrazo sincero. Y muchas veces, eso es más que suficiente.
En este rincón viven 158 adultos mayores, cada uno con su historia marcada por la vida, las ausencias y, claro, una fuerza que no se apaga. La cena de Nochebuena se hace temprano y todos, desde el personal que cumple guardia hasta los trabajadores que deciden quedarse, se sientan alrededor de la mesa como una gran familia que eligió acompañar.
Fernanda Vives, la directora de la residencia, lo resume con una frase simple y directa: "La compañía es el mejor regalo. Lo que más necesitan nuestros residentes es tener con quién hablar, que los escuchen con sus historias. Es increíble la energía que se genera."
Y esa energía se siente en cada pasillo y en cada rincón. En las charlas que se repiten una y otra vez, en las anécdotas que vuelven con nostalgia, y hasta en los silencios compartidos que hablan más que mil palabras. El residente más joven tiene 55 años, y la más veterana se llama Nidia Ruth, que con sus 106 años y su silla de ruedas, atraviesa con calma un proceso de demencia leve. Su mirada, unas veces perdida y otras nítida, es guardiana de más de un siglo de recuerdos.
Cada persona que vive aquí es un libro abierto, una historia que merece ser honrada especialmente en una fecha tan cargada de emociones como la Navidad. Y este lugar es también refugio: acoge a quienes ya no tienen otro lugar donde ir. "Actualmente hay 52 personas en lista de espera", cuenta Vives. "La mayoría provienen de la calle, sin familia o con parientes muy lejanos que no perciben ningún beneficio. Hoy el cupo está lleno y sólo se libera cuando alguno de los residentes fallece."
Este miércoles desde las 17 horas se habilitan las visitas especiales de Navidad, pero para ordenarlas y darles la bienvenida como corresponde, quienes quieran acercarse deben comunicarse primero con el Área Social al 2644894732, donde quedarán registrados para entrar por mesa de entradas.
En el Hogar Eva Perón la Navidad no se mide en regalos ni en mesas repletas, sino en tiempo dedicado, en escucha atenta y en presencia sincera. Porque para un buen número de sus residentes sentarse al lado de alguien, compartir una charla honesta o tener una mano amiga, vale muchísimo más que cualquier brindis ruidoso.
Cuando cae la noche, entre luces tenues y voces tranquilas, ahí sí, la Navidad acontece: callada, profunda y sobre todo, humana.