El oro se dispara y pisa fuerte los 4500 dólares la onza, récord histórico incluido
El metal precioso acumuló una suba del 11% en el último mes y más del 70% en el año, todo impulsado por la persistente inflación en Estados Unidos, la debilidad del empleo y las expectativas de recortes en las tasas de interés.
Este martes el oro no se quiso quedar atrás y rompió la barrera psicológica de los 4.500 dólares por onza, marcando un récord que hacía tiempo no se veía. En apenas un mes, la cotización pegó un salto del 11%, dejando atrás los números y sorprendiendo a los mercados con esta suba que nadie esperaba en este combo de economía loca estadounidense.
Al comienzo de la jornada, los contratos de futuros del oro para entrega en febrero alcanzaron un pico intradía de 4.530,70 dólares, para luego asentarse en torno a 4.493,50 dólares, lo que representa un avance diario del 0,54%. Así, el metal precioso acumula una valorización de más del 70% desde enero, su mejor año desde 1979, nada menos.
Si bien el Producto Interno Bruto de Estados Unidos mostró un crecimiento del 4,3% anual en el tercer trimestre, superando las expectativas del 3%, la realidad laboral no acompaña: el desempleo escaló al 4,6%, su cifra más alta desde 2021, y la creación de empleo se frenó en un promedio de sólo 35.000 puestos mensuales desde marzo, un dato que preocupa y mucho.
Esta combinación explosiva de inflación persistente —con el indicador PCE aumentando al 2,8% anual— y un mercado laboral débil alimenta la fiebre por el oro. La Reserva Federal bajó su tasa de interés tres veces en fila para cerrar 2025, alentada por esta vulnerabilidad y dando pie a que los inversores busquen protección en activos "de fierro" como el metal amarillo, que protege del desgaste del valor de la moneda.
Los grandes jugadores también están enchufados: los fondos respaldados por oro físico recibieron entradas por 82.000 millones de dólares durante el año, y los bancos centrales de países emergentes apuran sus compras para diversificar reservas y reducir la dependencia del dólar, en un contexto geopolítico particularmente caliente, especialmente en el Caribe con el bloqueo estadounidense a petroleros ligados a Venezuela.
La fiebre del oro contagió a la plata, que esta semana rozó los 70 dólares la onza, una marca histórica con una suba anual del 140%. Aunque queda la advertencia de que la baja liquidez de fin de año podría traer movimientos bruscos, el escenario apunta a que esta marca de 4500 dólares dejó de ser un techo para convertirse en un piso firme para seguir apostando.
Así las cosas, no es para menos que los inversores estén agazapados esperando cuidar sus ahorros en el metal que brilla y brilla, en un año donde la economía puede mostrar músculo pero también esconder más de un tranco falso en empleo y precios. Desde San Juan, queda claro que la danza del oro no piensa bajar el ritmo ni por ahora, y el brillo del metal sigue siendo sinónimo de refugio y esperanza en medio del caos.