¡La fiesta que parecía imposible se hizo realidad para los pibes mendocinos estafados!
Después de una gran estafa que generó revuelo en todo el país, los chicos mendocinos pudieron finalmente gozar su despedida de la mano de un empresario solidario.
El pasado domingo por la noche, un grupo de estudiantes de Mendoza pudo cerrar un capítulo que les había dejado una espina tremenda a pocas semanas de terminar el cole. Estos jóvenes, que habían sufrido una estafa que les arrebató su fiesta de egresados, por fin pudieron festejar gracias a un gesto noble que cambió todo el panorama.
La noticia recorrió todo el país y terminó con la detención de un sanjuanino, Mauricio Martín Morales, acusado de haber incumplido contratos firmados con decenas de padres. Morales sigue detenido mientras la Justicia avanza en la causa que suma varias denuncias y un reguero de víctimas en distintas partes de la provincia mendocina.
La fiesta soñada se hizo realidad gracias a Gustavo Corso, dueño del salón de eventos Maranaho en Maipú, quien decidió tirar toda la carne al asador y organizar la cena sin pedir un mango, corriendo con todos los gastos. La invitación fue para los egresados y también para sus familias, afectadas directamente por la maniobra que les había arruinado los festejos originales.
La noche fue un encuentro entre cursos que ni siquiera se conocían, pero que compartieron el mismo palo: la desilusión y la necesidad de reconstruirse a partir de la solidaridad genuina. Mientras la Justicia sigue buscando responsables y tratando de recuperar lo perdido, los chicos lograron transformar un final amargo en una despedida distinta, cargada de emoción y alivio.