Emotivo retiro de dos canes del Servicio Penitenciario tras años de laburo incansable
Ankara y Atlas, dos ovejeros belga malinois que fueron parte del Grupo Canes del SPP, colgaron la correa tras una carrera llena de heroicidades y recibieron un homenaje que puso la piel de gallina.
El Servicio Penitenciario Provincial armó un acto con todos los honores para decir chau a Ankara y Atlas, dos perrazos con todas las letras que después de años de trabajo intenso dejaron la posta. Con un pasillo de honor bien sentido y los aplausos a full del personal, la emoción estuvo a flor de piel.
Hoy día, la fuerza cuenta con 13 perros de distintas especialidades, pero estos dos se ganaron un lugar aparte en el corazón de todos. Ankara desembarcó en el SPP en 2018 y no paró: ocho años como can antinarcóticos, afilado y preciso en cada procedimiento para frenar las sustancias ilegales y cuidar las cárceles como un campeón. No solo eso: también fue el maestro que ayudó a formar a guías y agentes, dejando huella con sus crías que ahora siguen la posta en tareas clave.
Por su parte, Atlas entró con el desafío de ser un can multiuso y cumplió con creces. Experto en la detección de drogas, explosivos y celulares, fue una herramienta vital para prevenir y controlar desde adentro. La relación con sus guías era un abrazo firme y compañero, que afianzó a Atlas como un emblema del área K9. Su despedida tuvo que ver con una dolencia que trae la edad, después de entregarse de cuerpo y alma.
Pero la historia no termina acá: el legado de estos dos gigantes peludos sigue vivo en Tango, Cleo y Balto, tres cachorros que ya están en la formación y representarán el futuro brillante del Grupo Canes del SPP.
El evento contó con la presencia de la plana mayor del Servicio Penitenciario, con Carlos Suárez a la cabeza, junto a Norma Iragorre, Antonio Olivares y Mónica Ávila, y claro, los efectivos que no quisieron perderse este momento único. Además, se reconoció a los agentes que completaron capacitaciones vinculadas a esta temática tan especial.