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En cifras récord

Argentina se llena de ropa usada: más de 3.500 toneladas entraron en solo cuatro meses

La ola de prendas usadas importadas se apodera del mercado nacional y ya representa el 11% de toda la indumentaria que cruza la frontera. La industria local está preocupada por la competencia desigual y el impacto ambiental.

Argentina se llena de ropa usada: más de 3.500 toneladas entraron en solo cuatro meses

En un giro sorpresivo que nadie esperaba, desde que se levantaron las restricciones tras casi tres décadas, las importaciones de ropa usada pegaron un salto enorme y están revolucionando el negocio textil argentino. Según datos oficiales de la Cámara Industrial Argentina de Indumentaria, en apenas cuatro meses del 2025 llegaron al país cerca de 200 camiones repletos de prendas de segunda mano, sumando unas impresionantes 3.521 toneladas.

Esta cantidad representa el 11% de toda la ropa importada y pone en jaque a la industria nacional, que observa con preocupación cómo los precios bajísimos de estas prendas, a apenas 1,2 dólares por kilo, hacen difícil competir contra el promedio de la ropa nueva que ronda los 18,4 dólares por kilo. Como si fuera poco, el reciente cierre de grandes fábricas como TN & Platex da cuenta de que la pelea es dura y que el empleo también pasa factura.

El foco principal de este fenómeno se encuentra en la frontera norte, donde casi el 90% de la ropa usada ingresa desde Chile en camiones atravesando la aduana de Jujuy, con destino mayormente al Área Metropolitana de Buenos Aires. Lo que sucede en nuestro vecino es espejo y advertencia: allá, el 40% de la ropa importada termina abandonada en el desierto de Atacama, creando un problema ambiental serio. Si no se regula rápido, acá podríamos repetir ese capítulo de contaminación y abandono.

La Asociación Textil, gremios y comerciantes encendieron las alarmas no solo por la competencia desigual, sino también por la falta de controles adecuados. La ropa que entra no siempre cumple con garantías sanitarias, y esto puede ser un riesgo para la salud pública. Durante casi 30 años, Argentina mantuvo una prohibición clara para el comercio de ropa usada, basada en cuidar la salud, el medio ambiente y la seguridad. Pero la derogación de estas normas en 2023 abrió la puerta a un negocio que ahora florece, amparado en la intermediación y logística eficiente, con grandes volúmenes y bajos costos.

Este fenómeno no es ajeno a las dificultades económicas que atraviesan los consumidores argentinos, quienes buscan opciones más accesibles ante la inflación y caída del poder adquisitivo. Sin embargo, mientras el público se inclina por comprar en ferias y mercados alternativos, la industria local sufre una baja marcada en ventas y llama a las autoridades a reinstaurar medidas y controles para proteger el trabajo nacional y evitar mayores daños ecológicos.

La historia recién empieza, pero la ropa usada ya marcó un antes y un después en la dinámica comercial y ambiental de nuestro país, y la cuestión regulatoria sigue abierta con todas las miradas puestas en el futuro de nuestro territorio y la salud del sector textil.

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