El Gobierno estiró la bronca y postergó el debate de la reforma laboral para febrero
Tras no juntar los votos necesarios, el oficialismo decidió dar prioridad al Presupuesto 2026 y pateó la reforma laboral para la próxima etapa de sesiones extraordinarias.
Ni en el Senado la Casa Rosada pudo meterla derechito. Después de una maratónica sesión llena de discursos y un sinfín de análisis, el plan para asegurarse el dictamen mayoritario de la reforma laboral se pinchó y ahora el debate se corrió para febrero, en la segunda tanda de sesiones extraordinarias.
La idea original era cerrar la media sanción la semana próxima, pero el frente oficialista tiró la toalla y prefirió enfocarse en la aprobación del Presupuesto 2026, que también tiene lo suyo. Patricia Bullrich, que maneja la Comisión de Trabajo del Senado, fue clara: "Vamos a firmar un dictamen abierto a modificaciones y les proponemos pasar el debate al 10 de febrero". Considera que así estarán haciendo un favor al permitir que la ley se termine de madurar, en lugar de apurarse y discutirla justo el 26 de diciembre.
Es que ese día, justamente, se tiene pensado votar el Presupuesto 2026 y la ley de Presunción de Inocencia Fiscal, que ya pasaron la prueba dura en Diputados a la madrugada. El cronograma es ajustado: el viernes 19 de diciembre, a las 10, aspiran a cerrar el dictamen del presupuesto en comisiones. Luego, van a buscar los votos en el Senado en apenas cinco días hábiles.
Una complicación extra está en que un capítulo de la reforma no pudo avanzar en Diputados, pese a los esfuerzos. Ahora la idea es meterlo en el debate del Senado y, si todo sale a pedir de boca, Diputados debería tratarlo nuevamente en tiempo récord para que quede aprobado antes del 30 de diciembre, cuando vencen las sesiones extraordinarias.
Si no, el Gobierno tendría que extender el Presupuesto 2023 más allá del fin de año, marcando un signo de incertidumbre para la gestión oficial.
Mientras tanto, la mañana se puso tensa en la antesala, con negociaciones que rozaron el cortocircuito entre sectores dialoguistas a causa de diferencias en la redacción original y el inesperado acuerdo entre libertarios y peronistas en Diputados sobre la AGN. Hasta Bullrich tuvo que hacer una escapada urgente a Casa Rosada y más tarde confirmó que, aunque el dictamen aún no se publicó, se firmaría uno para dar un poco de certidumbre.
El senador Mariano Recalde (Fuerza Patria) celebró la postergación: "Es bueno que se prorrogue el debate y que no se cierre tan express como se venía intentando y que se escuche". Pero no pudo esconder la bronca porque sintió que el dictamen omitía hasta los puntos aceptados durante la discusión.
La prórroga se definió justo después de la multitudinaria marcha de la CGT en Plaza de Mayo, parte de un "plan de resistencia programada" que la central sindical puso en marcha. Desde ahí ya alertan que si la reforma avanza sin cambios, no dudarán en tirar un paro nacional. Un integrante de la conducción le achacó al oficialismo la postergación: "La presión de CGT sobre los senadores, el efecto de la movilización y los errores no forzados del oficialismo. Además de los cuestionamientos generalizados en la comisión". Su conclusión fue simple: "Ahora empieza otro partido".
Un legislador peronista con paso por la dirigencia gremial reflejó la tensión al contar que con Guillermo Francos la charla era tranquila, con Santiago Caputo era un "más o menos", pero cuando llegaba Sturzenegger, "se pudría todo". Eso muestra la grieta que sigue abierta en Casa Rosada sobre cómo manejar la relación con los sindicatos importantes.
Los sindicalistas y los bloques justicialistas mantienen firme su plan con ocho puntos clave para la reforma laboral: reducción gradual de la jornada, ajuste salarial, derechos para los laburantes de plataformas, unión de convenios colectivos, participación en las ganancias de las grandes firmas, derecho a desconectar digitalmente, creación de comités de salud y seguridad en las empresas, y aumento de la licencia parental. Algunos puntos, como los comités de salud y la licencia, ya contaron con dictamen este año, pero con otro oficialismo en el timón nacional.