El empresario argentino Enrique Shaw, próximo a ser beatificado y reconocido mundialmente
El Vaticano anunció la beatificación de Enrique Shaw, primer empresario argentino en lograr este honor tras la comprobación de un milagro relacionado con la recuperación de un niño de 6 años.
Enrique Shaw, un nombre que pronto resonará más fuerte en la Iglesia y en el mundo empresarial, está camino a convertirse en beato. Este empresario nacido en el lujoso Hotel Ritz de París, criado bajo privilegios, dedicó su vida a una misión que combinó la fe con la defensa de los derechos laborales, sin dejar de lado la eficiencia en las empresas. Tras una exhaustiva investigación y el reconocimiento de un milagro, el Papa León XIV firmó el decreto para su beatificación, un hecho inédito en dos mil años de Iglesia católica.
La historia de Shaw es un fiel reflejo de compromiso y humildad. Aunque pertenecía a una familia adinerada, con lazos importantes en la banca y la creación de localidades como Pinamar, eligió un camino de servicio activo. Estudió en el colegio La Salle de Buenos Aires, fue oficial destacado en la Marina y luego se convirtió en gerente general de Cristalerías Rigolleau. Fue pionero en fundar la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) y tuvo un rol clave en iniciativas sociales y educativas, como en la gestación de la Universidad Católica Argentina (UCA).
Durante sus años, enfrentó incluso la cárcel en 1955 por su activa participación en la Acción Católica, demostrando su terquedad en la lucha por la justicia social. Entre sus logros figura la promoción de leyes clave, como la del salario familiar, y la implementación de planes innovadores que evitaron despidos en crisis empresariales. Su relación con los trabajadores era tan cercana que, cuando un cáncer intentó apagarlo, ellos mismos formaron largas filas para donarle sangre, en clave testimonio de afecto.
El milagro que allanó el camino a la beatificación sucedió en 2015 cuando un niño sufrió una grave herida por la patada de un caballo. Los médicos no podían explicar su recuperación, atribuida a la intercesión de Enrique Shaw. Hoy, el pequeño lleva una vida normal, llena de actividad y buen rendimiento escolar.
En palabras del Papa León XIV durante la conferencia de la Unión Industrial Argentina, "Enrique entendió que la industria no es sólo acumulación de capital sino comunidad humana para crecer juntos", y destacó su liderazgo basado en transparencia y empatía. Subrayó que Shaw unió su fe con la empresa con un propósito claro: poner a Cristo en el centro de toda actividad humana, demostrando que se puede ser empresario y santo al mismo tiempo.
Así, la vida del empresario argentino dejará un legado donde la rentabilidad, la justicia social y la caridad van de la mano, una inspiración para quienes creen que los negocios y la fe pueden cambiar el mundo.