Cuando el aire acondicionado se convierte en peligro: la advertencia de un especialista
Un fuerte principio de incendio en un aire acondicionado desató la alarma en pleno centro sanjuanino. Un experto en refrigeración señaló graves fallas en la preinstalación y en la calidad de los materiales eléctricos como responsables, remarcando el peligro de ignorar normas técnicas en construcciones nuevas.
En una tarde movida en el centro de San Juan, se encendieron las alarmas cuando un incendio empezó a tomar fuerza en un aire acondicionado del octavo piso del edificio Catamarán VIII, ubicado en avenida Libertador, entre Salta y España. Afortunadamente, los bomberos actuaron rápido y nadie resultó herido, pero el episodio prendió la charla sobre la precariedad en las instalaciones eléctricas de edificios recién construidos.
Jaime Carrillo, un capazo en refrigeración con 35 años de cancha, que maneja Carrillo Refrigeración y forma parte de la Cámara Argentina Calefacción Y Aire Acondicionado (CACAAV), tiró luz sobre qué falla en estos casos. "Los equipos no se prenden fuego solos", aclaró. La verdadera raíz está en la mala preinstalación y la pésima calidad de los cables, sobre todo en la parte eléctrica.
Este tipo de instalaciones, conocidas como preinstalaciones, se hacen durante la construcción para luego montar los aparatos. Carrillo explicó que aquí hay que tener cuidado con varios puntos: desde la capacidad frigorífica del equipo y la tecnología usada, hasta detalles técnicos como el aislamiento de caños o la presurización con nitrógeno. Además, remarcó que los cables deben cumplir con las normas IRAM para no dar lugar a sorpresas. "Si las llaves térmicas están bien dimensionadas, deberían cortar la luz y salvar todo cuando hay un cortocircuito", señaló.
Otro dato clave es que las conexiones de los aires deben tener un disyuntor propio, independiente del resto de la casa, para que la red no se sobrecargue. Sin embargo, la situación grave va más allá: Carrillo puso la lupa en la endeble calidad de materiales y prácticas usadas en muchos edificios nuevos. "Que el sol caliente la pared ya agrava cualquier error en la instalación", advirtió. Desde la cámara recomiendan usar caños ducto y bandejas de calidad para evitar embutir cables en la mampostería, algo que está a la orden del día en San Juan.
Sumado a las malas prácticas, hay otro condimento peligroso: muchos equipos usan hoy refrigerante R32, un gas inflamable clasificado como A2L. Carrillo explicó que en manos de técnicos experimentados no hay drama, pero cuando se combina con una instalación dudosa, el riesgo se multiplica.
Para coronar, el especialista cuestionó la autorización que reciben estas instalaciones por parte de los organismos de control. Denunció una inclinación por bajar costos y una falta de conocimiento tanto de los constructores como de los que deberían supervisar. "Los fabricantes son muy claros pero en edificios y casas nuevas no siempre se hace caso", cerró con preocupación.