Tiroteo fatal en Guayaquil: la historia del asesinato de Mario Pineida que sacudió a Sudamérica
Mario Pineida, figura del Barcelona de Ecuador, fue ejecutado en un ataque a plena luz del día en Guayaquil. Murió una mujer más y la madre del futbolista resultó herida. La policía no tiene sospechosos ni rastros de robo.
El fútbol sudamericano se viste hoy de luto tras la trágica muerte de Mario Pineida, el lateral izquierdo de 33 años del Barcelona de Ecuador, que cayó víctima de un feroz ataque armado en las calles de Guayaquil. Todo ocurrió pasadas las 15:50, cuando Mario estaba en un local comercial junto a su madre y otra mujer, que también perdió la vida en el ataque.
Según el portal Expreso, dos tipos a bordo de motos, que aparentemente venían siguiendo a las víctimas, abrieron fuego sin mediar palabra frente a una carnicería, cuyas vidrieras quedaron hechas trizas por las balas. La madre de Pineida terminó con una herida superficial en la cabeza y fue asistida durante casi una hora y media en una ambulancia antes de ser llevada al hospital. Por su parte, los agresores se fugaron sin que hasta ahora se haya detenido a nadie.
Mientras la policía no descarta ningún móvil, desde un primer momento descartaron el robo y sostienen que el ataque fue un sicariato alevoso. Sin embargo, lo que más preocupa a los investigadores es el desastre que quedó después: la escena del crimen fue invadida por curiosos, incluso compañeros de equipo de Mario, lo que terminó complicando la preservación del lugar y la recolección de pruebas.
El Barcelona Sporting Club comunicó la triste noticia con un mensaje que honra su memoria: "Barcelona Sporting Club informa, con profundo pesar, que ha sido notificado de manera oficial sobre el fallecimiento de nuestro jugador Mario Pineida, hecho ocurrido tras un atentado en su contra". Las muestras de apoyo no tardaron en llegar desde distintos clubes como Fluminense, Liga de Quito e Independiente del Valle, que enviaron condolencias a la familia.
Mario Pineida no solo fue campeón en dos ocasiones con Barcelona y protagonista de semifinales de Copa Libertadores, sino también lució orgulloso la camiseta de la selección ecuatoriana en ocho encuentros oficiales. Su partida abrupta deja una herida profunda en el deporte y en la sociedad ecuatoriana, que todavía busca respuestas en medio del silencio y el llanto.