El escándalo de "La Camarita": el juicio de los cuadernos no afloja
En la audiencia 11, el Tribunal Oral Federal N°7 metió mano a la causa paralela que desvela la presunta mafia de la obra pública, con empresarios y exfuncionarios al centro del huracán por sobornos millonarios.
Este martes, el ojo judicial se clavó otra vez en el juicio por los cuadernos de las coimas, durante la larga y picante audiencia número 11. El tribunal a cargo, el Oral Federal N°7, no bajó la guardia y siguió desgranando los detalles de la causa conocida como "La Camarita", una trama donde parecen mezclarse empresarios y exfuncionarios, todos bajo la lupa de una supuesta cartelización en la obra pública.
En la sesión, los secretarios del tribunal continuaron poniendo al aire el pedido de elevación a juicio firmado por el fiscal Carlos Stornelli, un documento que no es cualquier cosa: ¡más de 400 páginas! Allí se desgrana un sistema, nada menos que una estructura organizada para cobrar coimas millonarias a las constructoras, con la complicidad de la Cámara Argentina de Empresas Viales.
Son 52 imputados los que están en la mesa, entre exfuncionarios y empresarios, que habrían movido los hilos de este entramado macabro. Del otro lado, dos nombres se llevan las miradas: el financista Ernesto Clarens, acusado de manejar la caja de estos retornos, y el empresario Carlos Wagner, exjefe de la Cámara de la Construcción. Ambos, figuras centrales en el engranaje que funcionó en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.
¿El modo de operación? Según la acusación, asegurarse contratos de obra pública a cambio de sobornos que llegaban desde el 3% hasta el 20% del valor de cada proyecto. Entre los señalados figuran también exfuncionarios como Julio De Vido y José López —este último, hoy tras las rejas—, señalados como parte del sistema político que permitía este negociado.
En varias oportunidades y también este martes, la Justicia escuchó a arrepentidos que no se guardaron nada: detalles de presiones, amenazas y pedidos de guita para destrabar pagos o mantener la continuidad de obras. Estos testimonios calan hondo al describir cómo se canalizaban las entregas y quiénes ponían la plata en cada etapa.
Además, el tribunal repasó los negocios de algunas firmas implicadas, revelando cifras millonarias en adjudicaciones de obras viales y los supuestos retornos que pagaban. Estas confesiones, para la Fiscalía, son el blindaje que sostiene toda la acusación.
La audiencia duró a full y recién cerró cerca de las 18. El presidente del tribunal, Enrique Méndez Signori, dispuso un impasse y aseguró que el juicio seguirá el próximo jueves, cuando se espera darle fin a la lectura de esta causa y, si todo marcha bien, meterse con otra investigación sobre presuntas irregularidades en contratos ferroviarios.
Así las cosas, el juicio de los cuadernos sigue escribiendo capítulos de un escándalo que marcó un antes y un después en la historia más negra de la corrupción nacional.