El grito inolvidable de Centro Valenciano en el Cantoni
Con una campaña perfecta e invicta, Centro Valenciano hizo historia al conquistar por primera vez el torneo de mini de Bancaria en el icónico Estadio Cantoni. Un título que no es sólo una copa, sino el comienzo de grandes sueños para estos pibes.
Para cualquiera que haga sus primeras patinadas en el hockey sobre patines de San Juan, el torneo de mini de Bancaria representa mucho más que un simple campeonato: es el paso que marca el fin de la inocencia y el inicio de la garra competitiva. Pasaron por ahí quienes hoy defienden la camiseta de Argentina, y nada menos que el 90% de los hockistas sanjuaninos que pisan primera división. Es un clásico eterno que ningún club se anima a saltarse, y los chicos que cumplen diez añitos saben que diciembre es su mes soñado, el de jugar en el mítico Cantoni con la ilusión gigante de alzar la súper copa que sólo el club organizador entrega cada año.
Este año, una historia para el recuerdo quedó grabada con fuego cuando Centro Valenciano sacó pecho y se coronó campeón por primera vez en sus 36 participaciones. El equipo dirigido por José Gómez terminó la competencia invicto, sin un tropezón, mostrándole a todos que ellos son parte de la elite que empieza a dejar huella. En la fase inicial, le pasaron el trapo a Godoy Cruz (4-0), Recreativo de Paraná (14-0) y Concepción (13-1). Los playoffs no le trajeron mayores dolores: en octavos aplastaron a Bancaria Blanco 9-0.
Pero ojo, las verdaderas batallas surgieron contra Estudiantil, un mano a mano a puro nervio que terminó 3 a 3 y se definió sólo en los penales, con el gol decisivo de Facundo Cabañas. La semifinal fue también para alquilar balcones frente a Hispano: un empate 3-3 que se destrabó en el tiempo extra con otro tanto sentenciador de Cabañas, metiendo a Valenciano en la final. Y allí, contra Bancaria Negro, no dejaron dudas con un contundente 4-0.
"Formamos un lindo grupo, subimos a dos chicos de la premini y trajimos este año a dos refuerzos que se acoplaron muy bien. Como entrenador uno se siente orgulloso por la entrega y también por las condiciones que muestran", contó José Gómez, emblema del club y papá del arquero del equipo. "Entramos en la historia grande del club por ser los primeros en salir campeones; uno está acostumbrado a entrenar a grandes, pero acá los pibes son los que definen. Nosotros los orientamos, pero la cancha es de ellos", agregó emocionado.
En una visita a Telesol, los chicos se movían ante el micrófono con la misma energía con la que la rompen en la pista. Benicio Zalazar, el más peque y tremendo torbellino, no paraba de repetir su felicidad: "Estamos muy contentos por el título, ganamos todos los partidos y lo disfrutamos". Los partidos estuvieron lejos de ser fáciles, y fue el nervio y el tesón de Facundo Salvador Cabañas lo que brilló en el momento clave: "Me tocó patear el penal con Estudiantil; estaba nervioso, pero le di con todas mis fuerzas. El gol en el alargue contra Hispano fue durísimo", detalló con la calma de un veterano. El responsable de proteger el arco, Facu Gómez, tiró humildemente: "Por suerte me hicieron siete goles nomás, pero mis compañeros fueron fundamentales para cuidarme".
El plantel se completó con nombres como Franco Rombolá, Ignacio Sánchez, Lorenzo Artaza, Ivo Méndez, Benjamín Carrizo, Juan Marcos Yanzón y Leandro Yáñez. Ganar la Bancaria no es cualquier cosa: es el trampolín que hace que la pasión por este deporte se transforme de verdad en sueño y ambición. Centro Valenciano ya tiene su lugarcito en la historia mayor, y estos gurises que hoy saltan y gritan pueden, en unos años, ponerse bajo el sagrado manto celeste y blanco de la selección nacional.