Se destapó la olla: La precarización de los vigiladores en hospitales sanjuaninos es un verdadero drama
Desde UPSRA alertan que miles de trabajadores de seguridad privada en San Juan están en negro o cobran sueldos de hambre, mientras las licitaciones provinciales profundizan esta agonía laboral.
El clima está caliente entre los vigiladores privados de San Juan, que empiezan a cansarse de la mano dura del sistema. Pablo Ábrego, secretario regional de la Unión del Personal de Seguridad de la República Argentina (UPSRA), se despachó con una denuncia que estremece: la precarización laboral en hospitales públicos es crónica y los pliegos de licitación parecen echar más leña al fuego.
"Los vigiladores no están cobrando el convenio colectivo de trabajo. Hay una precarización total y falta un control real del Estado", admitió Ábrego a Telesol Diario. El tipo no anduvo con vueltas y remarcó que, aunque hay unas 34 empresas habilitadas, proliferan otras tantas sin supervisión y muchas de afuera, que bajan costos a lo bajísimo y venden humo a costa de la gente.
¿El dato más jugoso? Algunas firmas facturan entre 1.500 y 2.500 pesos la hora de vigilancia, cuando en realidad un trabajador en blanco debería tener un valor que ronda los 17 mil pesos por hora por todo lo que implica aportes y cargas. Un despilfarro de cinismo que vuelve imposible sostener un sueldo digno. Ni los colegas con años en la cana de trabajo logran cobrar lo que marca el convenio.
El panorama varía de hospital en hospital. En el Hospital Guillermo Rawson dicen que respetan el acuerdo, pero en el Hospital Julieta Lanteri la cosa ya está más complicada y en el Marcial Quiroga directamente quieren pagar la mitad de lo justo, apenas 8.500 pesos la hora. "Así se empuja a las empresas a tener personal en negro", alertó el representante sindical.
Para colmo de males, los controles parece que funcionan solo de día, porque a la tarde y a la noche nadie inspecciona. Nadie sabe bien quién labura, cuántos son o bajo qué condiciones, y esta ausencia de fiscalización alimenta la informalidad.
Los números no mienten: de unos 8.000 trabajadores de seguridad privada en San Juan, apenas 3.000 están en blanco. El resto, entre las sombras, con contratos truchos o sin papeles. El sindicato ya elevó denuncias, y el pasado 12 de diciembre sacaron a la luz un comunicado directito, denunciando que los presupuestos provinciales violan los acuerdos legales y hacen que el Estado sea cómplice de esta precarización infernal.
"Estamos hablando de padres que trabajan 12 horas, llegan a su casa y no les alcanza para vivir ni para pagar los estudios de sus hijos. Eso genera una enorme incertidumbre", dijo Ábrego, que no descartó medidas de fuerza y marchas calientes si no llegan soluciones de una buena.
¿Cuánto debería ganar un vigilador respetando el convenio? Unos 1.530.000 pesos mensuales, siempre que cumpla todas las horas, claro. Pero esa realidad está lejos, bien lejos de la mayoría. Y el gremio se plantó: "El sindicato estuvo mucho tiempo callado en San Juan, pero eso se terminó. Vamos a pelear para que el trabajador cobre lo que corresponde y para que el Estado deje de mirar para otro lado".
Mientras la película sigue, miles de vigiladores sostienen el día a día de hospitales y espacios públicos, atrapados en lo que el gremio no duda en calificar como "una esclavitud moderna". La lucha recién empieza.