¡No te hagas el tero! Cómo detectar y fulminar los huevos de cucarachas en casa con un truquito casero
Las cucarachas no sólo se espantan matando a las adultas: la posta está en rastrear sus huevos. Te contamos cómo identificarlos, dónde se camuflan y el método natural para mandarlos al pago eterno.
La batalla contra las cucarachas en la casa es de nunca acabar, más si sólo te dedicás a aplastar a las que ves caminando. El verdadero truco está en darles vuelta la cancha y acabar con sus huevos, esos pequeños malandras encerrados en cápsulas duras que los especialistas llaman ootecas. En nuestros hogares se meten tres tipos molestos: la cucaracha americana —gorda y marrón—, la oriental negra como la noche, y la alemana, que es la más chiquita y se mete de cabeza en las cocinas.
Todas ellas esconden sus huevos en estas cápsulas alargadas, marrones oscuras, que miden unos 7 a 9 milímetros, como para que no las veas a simple vista. Dentro llevan una banda de huevos: van de 14 a 16 en general, pero ojo, que la alemana se manda más de 30. Lo peor es que estos huevos pueden tardar hasta 55 días para eclosionar, lo que les da tiempo de sobra para multiplicarse sin que nadie diga ni mu.
¿Dónde suelen esconderse? En esos rincones calentitos y medio húmedos que nadie quiere mirar: abajo de la bacha, detrás de los enchufes, entre cajones, en las grietas de las paredes o cerca de las cañerías. Si ves alguna cucaracha grande dando vueltas, es porque sus crias ya están en la vuelta.
Pero ponete las pilas: para erradicar esas ootecas sin fumigarlas con químicos que pueden hacer daño, una mano grande viene del lado de la tierra de diatomeas. Este polvo natural no lastima ni a humanos ni a mascotas, pero para las cucas es como una sentencia de muerte: al tocar las ootecas, seca y destruye los huevos, cortando el ciclo de reproducción y dejando la casa mucho más limpia de estos invasores indeseados. El secreto está en espolvorear este aliado en los puntos donde suelen acechar las plagas y listo, adiós cucarachas para rato.