¡Una barbaridad! El precio del asado pega un salto histórico: se fue al humo con un 13% en noviembre
El corte estrella de la mesa argentina acumula un aumento del 85% en doce meses, dejando al bolsillo hecho agua y muy por encima de la inflación oficial. La pelea entre la baja oferta y la voracidad de las exportaciones aprieta cada vez más los precios.
En un golpe durísimo para el bolsillo de todos, el precio del asado pegó un salto de miedo: subió un 13% en noviembre y dejó a más de uno con la boca abierta. Según el INDEC, el kilo cerró el mes a 13.304 pesos, casi 2.000 pesos más que el mes anterior, cuando andaba por los 11.775 pesos. Para que se den una idea, esta suba está bien por arriba de la inflación del mes, que fue de apenas un 2,5%.
El salto interanual es peor todavía: en apenas un año, el asado se fue para arriba un 85%, un número que supera largamente el aumento promedio del resto de los productos y servicios que mide el IPC. Esto muestra que la carne, y el asado en particular, no le aflojan al subidón y a la hora de hacer la cuenta, este corte farreador se está yendo de las manos.
¿Pero qué está pasando con el precio del asado? No es un capricho cualquiera: varios factores vienen jugando en esta historia de aumentos. Primero, la faena y la producción de carne bajaron, así que hay menos carne dando vueltas. Lo básico de la economía hace lo suyo: poca oferta, mucha demanda, y pum, suben los precios. Además, las exportaciones se llevan un buen pedazo del pastel porque afuera pagan más, entonces acá queda menos para la parrilla del vecino. A esto hay que sumarle que el dólar oficial está planchado hace rato, pero mientras tanto el precio en pesos sigue subiendo y el asado se pone cada vez más caro en términos reales.
Si miramos el panorama general, el asado no está solo en esta subida loca. Otros cortes pesados como la nalga, el cuadril y la paleta también atacaron con aumentos de dos cifras. Eso confirma que la crisis cárnica es de conjunto y no una cuestión aislada.
¿Y qué se viene? Los expertos avizoran que esta suba es en parte estacional, señor, pero también arrancó un reacomodamiento duro en la oferta, ya que la familia exportadora no piensa aflojar con la carne que manda al exterior. Si afuera siguen pagando bien, acá la carne seguirá apretando el precio. Como la producción sería estable para el año que viene, la pulseada entre exportaciones y consumo local va a ser clave para ver cómo sigue la escalada.
La gran duda es si el argentino de a pie podrá seguir bancando estos precios o si esta suba tan alocada terminará haciendo que la gente se empiece a olvidar del asado en la parrilla. Lo concreto es que ese clásico infaltable en nuestras mesas va camino a ser un lujo cada vez más caro y nada accesible para cualquiera.