Minero Argentino mete el salto grosso en el básquet sanjuanino
El club recién llegado a la Federación Sanjuanina de Básquet no aflojó y, con laburo serio y refuerzos picantes, se coronó el miércoles ascendiendo nada menos que al nivel 1 de la provincia.
El Club Atlético Minero Argentino no es de los históricos pero sí de los que se la juegan. Empezó jugando al fútbol y poco a poco fue metiendo mano en futsal, fútbol femenino y, en 2024, sumó al básquet masculino. Aunque arrancaron de a poco en el nivel 3, no se durmieron en los laureles: pusieron primera y se armaron un plantel para pelear en serio.
Este 2025 fue la gran apuesta. Llegaron jugadores con rodaje y experiencia como los hermanos Vallejos de Sanjuanino Junior, los hermanos Ramiro y Sergio Atencio de Estrella, Fernando y Joaquín Loyola de Inca Huasi, y Marcos Molina de Hispano. Con tan buen material, no sorprendió que en el primer semestre se quedaran con el nivel 3 sin despeinarse, pasando a la divisional siguiente.
Pero las reglas de la Federación Sanjuanina de Básquet no les daban respiro: para seguir subiendo hay que tener al menos dos categorías inferiores activas. Y Minero no fue menos: adicionaron sub 17 y sub 21, además de su equipo principal confirmado por Rodrigo Del Castillo.
Este miércoles fue una noche histórica. Los "mineros" dominaron el nivel 2 de punta a punta, metieron playoffs con una serie triunfal 2-0 contra Girona, luego dejaron afuera a Inca Huasi repitiendo el mismo resultado y se cargaron la final ante Ceibo Básquet con un contundente 2-0. Los números mandan: triunfos de 79 a 46 y 76 a 56, para cerrar el ascenso soñado al máximo nivel provincial.
El goleador y figura en la cancha fue Fernando Loyola con 19 puntos, aunque el resto del plantel con Iván Martín, Elías Ruarte, Juan Pablo Díaz, Emiliano Cocinero y Isaías Castro tampoco se quedó atrás.
Minero Argentino ya piensa en grande, armando sub 13 y sub 15 para cumplir todas las condiciones federativas y asegurarse un futuro con cimientos firmes. Acá no hay magia, sino laburo y compromiso a la vieja usanza, y los resultados no mienten: el salto gigante está en marcha y nadie los para.