San Juan pide a Nación un trato justo con los subsidios de luz para no quedar a pata
El EPRE elevó un reclamo formal para que el nuevo esquema de subsidios energéticos de 2026 considere las duras condiciones de San Juan y no deje a los hogares pagando tarifas que no pueden afrontar.
El Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) no se quedó callado y se mandó una presentación oficial ante la Secretaría de Energía de la Nación para pedir que le den bola a las particularidades de San Juan en el nuevo régimen de "Subsidios Energéticos Focalizados" que quieren meter desde enero del 2026.
Roberto Ferrero, el vicepresidente del EPRE, tiró su postura en una charla con La Mil 20: "La Secretaría de Energía toma como referencia al AMBA y a CABA. Ese modelo no se puede aplicar de la misma manera en una provincia cordillerana, con clima árido y temperaturas extremas como San Juan". O sea, que no están para que los comparen con Buenos Aires ni un poco.
El planteo se apoya en cinco cosas que marcan la diferencia acá en San Juan: un calor que te cruje en verano y un frío que te cala en invierno; viviendas a prueba de terremotos que no cuidan el bolsillo en consumo; electrodomésticos que comen mucha luz; ingresos que no son de la gran siete, sobre todo en los más jodidos; y la falta de gas natural que deja a más de un 60% de las casas atadas a la electricidad para calentar, cocinar y demás.
Ferrero largó un dato que corta: si hoy un hogar gasta 350 kWh por mes, le cubren 300 con subsidio y los otros 50 full price. Pero acá, con el invierno de fierro que tenemos, el consumo pasa larguito los 500 kWh. Eso haría que casi la mitad del gasto sea sin ayuda, ¿te imaginás el golpe a las economías? "Sería un shock tarifario para las familias más humildes", avisó.
Por eso el EPRE pide dos cambios centrales: que dupliquen los topes de consumo subsidiado —pasa de 300 kWh a 600 para verano e invierno, y de 150 a 300 para las otras estaciones— y que mantengan fijo el bono extra del 25%, que ahora Nación solo quiere temporal. San Juan quiere que esa bonificación sea permanente porque el clima y la estructura no cambian de un día para otro.
Ferrero aclaró, para que no quede duda, "No es una queja, es un planteo técnico. No vamos a patalear porque sí; estamos demostrando con datos que aplicar los mismos límites que en la pampa húmeda sería injusto para San Juan".
Si Nación no cede, cada kWh que pase de los 300 será mucho más caro porque se pierde la mitad del subsidio. "Es un impacto muy importante, y no hay alternativa: cuando no hay gas, un hogar no puede reemplazar la electricidad por otra cosa", explicó.
Aprovechó para recordar que la inscripción en el registro RASE sigue firme y que todos deben chequear en la factura que el subsidio esté bien asignado. Y cerró con un consejo para no volverse loco después: "No derrochar para ahorrar" es la clave, porque cuidar la energía ya no es solo ser verde, es cuidar el bolsillo de uno.