Confirman perpetua para el policía que acribilló al camionero en Valle Fértil: Justicia crucifica el abuso de autoridad
La Cámara de Impugnaciones de San Juan ratificó la prisión perpetua para el efectivo que disparó más de 30 tiros contra un camionero durante una persecución en Valle Fértil, confirmando que fue un uso desmedido y letal de la fuerza.
El tremendo caso que puso a Valle Fértil en el ojo de la tormenta volvió a tener capítulo esta semana. La Cámara de Impugnaciones del Poder Judicial, conformada por los jueces Renato Roca, Maximiliano Blejman y Eduardo Raed, no dudó y mantuvo firme la condena a prisión perpetua contra Ricardo Dante Rodríguez Garay, el policía que terminó con la vida del camionero riojano Federico Gastón Orihuela durante una persecución que fue un verdadero escándalo.
El tribunal rechazó de plano el recurso de la defensa que buscaba tirar abajo la sentencia o, al menos, minimizar el caso como un exceso en el cumplimiento del deber. Nada de eso prosperó y la condena impuesta en mayo de 2025 queda sellada para la historia judicial de San Juan.
Según los magistrados, el accionar de este efectivo estuvo lejos de respetar las reglas: fue un homicidio agravado por abuso de autoridad. Durante el juicio, quedó claro que Rodríguez abrió fuego sin justificativo, tirando más de treinta balazos a quemarropa contra el camión. La pericia balística no dejó dudas: los disparos fueron directos al asiento del conductor y no a zonas disuasorias, evidenciando que la intención era matar y nada menos.
La trayectoria de los tiros, de abajo hacia arriba y concentrados en el lateral frontal derecho del vehículo, reafirman que la fuerza letal usada fue totalmente irregular y fuera de ley.
La defensa del policía, encabezada por el abogado Martín Zuleta, intentó justificar la violencia diciendo que los disparos buscaban frenar un vehículo que podía representar riesgo. Además, cuestionó la intención homicida y especuló con que el camionero podría haber estado armado, basándose en una prueba que terminó siendo impugnada por el tribunal por falta de seriedad y contaminación.
Ni un solo testigo –ni siquiera los policías que acompañaban a Rodríguez– vio al conductor empuñar o usar armas. Eso dejó por el piso toda la defensa y sustentó la condena.
El desenlace trágico fue que Orihuela falleció con siete heridas de bala, producto de una brutal persecución que jamás justificó un ataque tan cruel y desproporcionado. Los jueces subrayaron que la simple evasión a un control no puede ni nunca podrá motivar semejante despliegue de violencia.
La Cámara enfatizó que la conducta del policía fue "sostenida y orientada a producir un desenlace fatal", cerrando con dureza el episodio y dejando una enseñanza clara: la fuerza policial tiene límites y saltárselos tendrá su castigo.
Con esta resolución, la prisión perpetua queda firme en la provincia y sienta un precedente fundamental para controlar el uso de la fuerza por parte de las fuerzas del orden.