Al grito de "El agua de Mendoza no se negocia", arranca una caravana épica desde Uspallata hacia la Legislatura
Vecinos y organizaciones se pusieron las pilas y arrancaron una marcha de más de 100 kilómetros para frenar el proyecto minero San Jorge en Mendoza. La movida es la más grosa desde las protestas por la Ley 7722 en 2019.
La Asamblea por el Agua de Uspallata organizó la "Gesta Libertadora por el Agua", una caminata que une a vecinos, familias, ciclistas y agrupaciones socioambientales en una protesta sin pausa contra el proyecto minero que busca meter mano en la tierra mendocina. La cuestión es clara: cuidar cada gota de agua, que para estos pibes no es negocio.
Arrancaron bien temprano, a las 8 de este lunes, de la icónica Plaza del Agua Pura en Uspallata, con banderas que flamean al ritmo de carteles que gritan con fuerza: "El agua de Mendoza no se negocia". La caravana va a paso firme y planifica cubrir más de cien kilómetros en dos días, atravesando puntos clave como Potrerillos, Cacheuta, Blanco Encalada y Luján de Cuyo, hasta hacer pie en la capital.
En el camino, organizaron postas cada siete u ocho kilómetros con agua, comida y lugares de descanso, para que se sume más gente en bici o en auto y se amplifique el reclamo. Las voces no vienen sólo de Uspallata: desde Lavalle, el Valle de Uco y el Este de Mendoza ya confirmaron caravanas paralelas para unirse a esta cruzada por el agua.
El trasfondo del lío es el proyecto minero San Jorge –que ahora llaman PSJ Cobre Mendocino– al que le temen porque significa un riesgo latente para el agua en una zona que consideran súper vulnerable. Por eso, exigen a los legisladores un no rotundo a la Declaración de Impacto Ambiental que permita avanzar con la extracción de cobre y oro.
Esta movida se está haciendo eco como la protesta ambiental más potente desde aquellas masivas manifestaciones en defensa de la Ley 7722 allá por 2019, justo cuando se debate en la Legislatura provincial.
Para meterle más pimienta al asunto, el presidente Javier Milei dio un espaldarazo al proyecto, señalando que generará una inversión de 600 millones de dólares y pondrá en marcha una mina capaz de producir 40.000 toneladas por año de concentrado de cobre. No se achica y criticó al kirchnerismo con dureza: "Para sorpresa de nadie, el kirchnerismo no acompaña. Siguiendo la línea de los últimos 25 años, estando siempre en contra del sector privado, de la inversión, del progreso y del trabajo".
Mientras tanto, la caravana sigue adelante con la firme convicción de que el mañana del agua mendocina no se juega con proyectos peligrosos. Y si el Senado se vale, el martes amanecerá con una movida histórica que pone el ojo en el agua, ese recurso que no se negocia, se defiende.