Una multitud sanjuanina siguió la procesión de la Inmaculada Concepción con fervor y emoción
Desde temprano, fieles coparon las calles desde San Luis y Tucumán hasta la Iglesia de Concepción, rezando y honrando a la Virgen con una misa junto al obispo Larrazábal.
Apenas amanecía, pasadas las cinco de la mañana, un mar de personas se reunió en la esquina de San Luis y Tucumán, dando inicio a la tradicional procesión en honor a la Inmaculada Concepción. Sin soltar el rosario, el pueblo sanjuanino se hizo presente con una devoción que calienta el alma y contagia fe.
El recorrido fue más que un paseo: fue un acto de cariño, con cada paso marcado por rezos y cantos que llenaron el aire de esperanza y compromiso.
Al llegar a la Iglesia de Concepción, la veneración tuvo su culmen en una misa celebrada por monseñor Gustavo Larrazábal, obispo auxiliar de San Juan, que emocionó a jóvenes, adultos y mayores por igual.
En su homilía, destacó: "La Virgen supo acompañar a Jesús en todo momento, con valentía y confiando plenamente en la voluntad de Dios. Que ella nos ayude a crecer, a madurar nuestra fe y a ser mejores seguidores de Jesús cada día", palabras que resonaron con fuerza en el corazón de los fieles.
Y no se quedó ahí: "Celebrar la Inmaculada Concepción es mirar a María como modelo. No basta una mirada piadosa: es preciso verla como la mujer fuerte, llena de fe, que se dejó conducir por el Espíritu y que nos enseña a caminar sin perder la alegría", agregó, llenando de inspiración a la multitud.
La jornada seguirá con misas a las 11 y a las 19 horas, invitando a todos a renovar la devoción y encontrar en María un faro de fortaleza y esperanza en el corazón sanjuanino.