Milei y su equipo no se bancan el impuesto al metano de las vacas
Desde el gobierno de Javier Milei salieron con los tapones de punta contra la idea kirchnerista que quiere cobrarle a la ganadería por el gas metano que largan las vacas. Dicen que sería un gol en contra para uno de los sectores que más laburo y divisas genera.
El secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, no se guardó nada y definió la propuesta para aplicar un impuesto al metano de la producción ganadera como un auténtico "tiro en el pie". Desde el gobierno de Javier Milei tiran por tierra la iniciativa impulsada por la diputada kirchnerista Lucía Klug, que busca gravar las emisiones de este gas para luego usar la guita en mejorar la gestión de residuos urbanos.
En una charla con la radio, Lavigne explicó que sumar "impuestos, tasas y tasitas" solo mete más incertidumbre a los productores y perjudica un sector que es pilar del empleo y la generación de divisas en la Argentina. Además, recordó que el mundo está sediento de carne, y que este gravamen va justo contra esa demanda.
"Argentina es carbono neutral, podemos emitir bonos de carbono y estamos ayudando a descarbonizar", sostuvo el funcionario. "Sería una locura frenar lo que ya es un motor de la economía y atacar una producción que cada día tiene más tirón afuera", agregó con firmeza.
La fractura se empezó a ver cuando Klug, figura de Unión por la Patria y aliada de Juan Grabois, presentó su proyecto para crear la llamada Tasa Ambiental sobre el Metano en Buenos Aires (TAMBA). Según su argumento, el metano es uno de los gases que más calienta el planeta y la ganadería aporta un 19% de esas emisiones provinciales, solo en Buenos Aires.
La diputada aclaró que el debate es re complejo, porque este gas sale de procesos naturales que se potencian con la producción ganadera, que además es la base alimenticia nacional. "Lo que buscamos es que quien produce asuma su responsabilidad. Esto no es solo poner un impuesto, también hay sistemas para reducir emisiones, como el feedlot de Coronel Rosales que se convirtió en una planta de biogás", comentó.
Pero la reacción de los ruralistas no se hizo esperar. La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) le puso un rotundo «no» a la propuesta, apuntando que solo suma costos sin papeles que lo respalden. "La ganadería bonaerense ya carga con una presión impositiva de miedo. Meter una tasa sobre el metano es puro castigo y perjudica el empleo y la producción", resumieron desde la entidad.
El presidente de Carbap, Ignacio Kovarsky, no se quedó atrás y afirmó que la TAMBA "no es una ley ambiental, sino un impuesto disfrazado que no reduce emisiones ni mejora nada. Solo le carga la mano a los que laburan en el campo". "No corrige nada: castiga a los productores y premia a quienes no entienden del tema", cerró.