Cinco fábricas bajaron las persianas y dejaron a más de 400 laburantes sin changa en dos semanas
Whirlpool, Essen, Luxo, Vulcalar y Dana cerraron sus plantas y despidieron a cientos de empleados en provincias como Buenos Aires, La Rioja y San Luis, tras una fuerte caída del consumo y el avance implacable de las importaciones.
La industria argentina atraviesa un momento complicado y son cinco las fábricas que en apenas quince días dijeron "hasta acá nomás" y dejaron sin laburo a más de 400 trabajadores. Este combo amargo pegó fuerte en provincias como Buenos Aires, La Rioja y San Luis, tocando sectores clave como la metalúrgica, electrodomésticos, textil y autopartes. La caída en el consumo interno y la avalancha de productos importados tiró toda la cuenta para abajo.
En Pilar, la gigante Whirlpool sorprendió con el cierre de su planta, despidiendo a 220 empleados. Desde la empresa justificaron que "no se pudo lograr un modelo competitivo ni ágil" ante la baja del consumo y la creciente invasión de productos extranjeros. Mientras tanto, están en plena negociación con la Unión Obrera Metalúrgica para definir las indemnizaciones, que incluirán un plus además del pago legal.
Por otro lado, la histórica fábrica de ollas Essen, también localizada en Pilar, despidió a 34 empleados. Los sectores afectados fueron fundición, mecanizado y terminación, todos con mucha trayectoria en la empresa. Según la firma, la caída de la demanda local obligó a estos ajustes y aseguran que "no tienen que ver con la fabricación importada" aunque la realidad se siente muy distinta.
En La Rioja, el golpe fue para el sector textil. Luxo y Vulcalar frenaron sus actividades y dejaron en la calle a 120 trabajadores. Luxo cerró paulatinamente desde septiembre y completó la desvinculación en noviembre con 40 despidos, mientras Vulcular paralizó la producción de calzado en Sanagasta y aplastó la fuente de ingresos de cerca de 80 empleados. La secretaria de Trabajo local, Miriam Espinoza, espera definiciones para las indemnizaciones.
En San Luis, la autopartista Dana agravó más la situación con el cierre de su planta en Naschel y el despido de 50 empleados. Además, el gremio alertó por el impacto indirecto en otros 40 puestos vinculados a proveedores y servicios de la región. La fábrica proveía principalmente al mercado de repuestos, tras dejar de lado la producción para terminales automotrices.
El titular de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappallini, mostró su preocupación y señaló que la pesada carga impositiva hace casi imposible competir con los productos que entran al país. "Estamos cargando con un montón de peso, mochilas y distorsiones que complican salir al mundo", dijo, y puso un ojo crítico sobre plataformas globales como Temu y Shein, que introducen mercadería sin pagar impuestos, lo que calificó de "competencia desleal".
Rappallini afirmó que el país debe apuntar a mejorar su competitividad para que la industria pueda levantarse. "Si no se reactiva la producción, el Gobierno tendrá que ver qué hacer. Es una situación muy compleja", remató el dirigente, mientras gran cantidad de laburantes esperan se encare una salida urgente para no ver más fábricas con persianas bajas.