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Crece la preocupación vecinal

Inseguridad en Rivadavia: roban impunemente en la casa de una periodista

Otra vez los malvivientes azotan la tranquilidad en calle Ituzaingó. Los vecinos, cansados de tanto reclamo y promesas, denuncian que los patrullajes brillan por su ausencia mientras los robos violentos se multiplican.

Inseguridad en Rivadavia: roban impunemente en la casa de una periodista

En pleno Rivadavia, el temor y la bronca vuelven a hacerse sentir en la madrugada con otro episodio oscurísimo que dejó a todos boquiabiertos. En la vivienda ubicada en calle Ituzaingó 872, bien cerquita de la esquina con Meglioli, los ladrones actuaron a sus anchas, aprovechando la noche para destrozar una puerta y entrar a saco.

El lugar, una casa deshabitada y que ya cargaba con varios ataques similares, fue blanco de un saqueo con lujo de detalles: desarmaron un inodoro y un lavamanos, que ni cortos ni perezosos envolvieron en sábanas y bolsas de consorcio para llevarse. Lo más loco es que hasta pusieron estos objetos en una carretilla que había dentro de la morada, pero por razones que por ahora son un misterio, no lograron llevárselos del todo. Se sospecha que los rufianes podrían volver para completar el laburo.

Pero no fue todo: también desaparecieron un sofá cama, cortinas, zapatillas, juguetes, libros infantiles, herramientas y hasta una manguera. La damnificada por este desastre es la periodista Graciela Herrera, quien se despeña en un reconocido multimedio de San Juan, quien ya presentó la denuncia en la Comisaría 13 y puso en alerta a la justicia con la intervención de la UFI de Delitos contra la Propiedad.

Al revisar el lugar, se encontraron más evidencias de la actividad de estos pillos, incluso arrojaron desde los techos de una casa vecina una estructura metálica y más mangueras, mostrando que los chorros no se limitaron a un solo inmueble sino merodearon por toda la cuadra.

Los vecinos, con el alma en vilo, salieron a pedir a viva voz una respuesta policial de verdad. Pero parece que los llamados al 911 solo reciben frases hechas y respuestas tibias. "No se haga problema, ya estamos patrullando la zona", les dijeron, pero la realidad marca otra cosa: la zona sigue siendo presa fácil, y los sinvergüenzas actúan como si tuvieran patente de corso.

Para colmo de males, este no es el primer capítulo de esta novela. En julio pasado, otros delincuentes ingresaron al mismo lugar y se bajaron a la casa lindera, donde atacaron a golpes a una mujer mayor para robarle el celular. Esa situación se evitó que pase a mayores gracias a un vecino que escuchó los gritos y salió al rescate.

Este cuadro de inseguridad tiene a toda la zona frente al barrio El Gran Libertador en alerta roja. Los vecinos sostienen que, a pesar de sus múltiples reclamos formales en la comisaría, los móviles apenas asoman y eso le da carta blanca a estos delincuentes para seguir haciendo de las suyas a horas donde uno debería sentirse seguro.

El clamor es uno solo: basta de cuentos, queremos seguridad real y efectivos en la calle que cuiden a esta gente que solo busca vivir en paz y no ser víctima de la impunidad constante.

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