Llanto y despedida en Rawson: se fue Gabriel Vega, el motociclista que peleó por su vida tras un choque terrible
Después de una semana de agonía, Gabriel Vega no pudo superar las graves heridas sufridas en un choque fatal en calle Vidart que también le costó la vida a un abuelo. Dos familias se funden en un dolor que no da tregua.
La noticia cayó como un baldazo de agua fría: Gabriel Vega, el motociclista que había resistido aferrado a la vida durante siete días tras un accidente brutal en la calle Vidart, finalmente dejó este mundo. El siniestro, que ya había cobrado la vida de un hombre mayor, se transformó en un golpe letal para dos familias de Rawson que ahora comparten una pena inmensa.
Desde aquella fatídica noche, la familia de Gabriel sostuvo una vigilia llena de rezos, cadenas de oración y mensajes de esperanza que, con el paso de los días, se tornaron en un amargo adiós. Este lunes, el joven de 41 años no pudo superar las heridas y las redes sociales estallaron en homenajes cargados de tristeza y cariño.
Una prima del motociclista expresó con emoción: "No hay palabras para este vacío. Te vamos a recordar siempre", palabras que reflejan el sentir de una gran cantidad de amigos y seres queridos.
En medio de esta profunda desgracia, la familia tomó una decisión que honra la memoria de Gabriel: donaron sus órganos para salvar otras vidas, un acto solidario que expresa el espíritu que lo acompañó en vida.
El accidente que desencadenó esta cadena de dolor sucedió el martes pasado, cuando un hombre de 80 años, Víctor Antonio Olivares, intentaba cruzar la calle Vidart y fue embestido por la moto que conducía Vega. El impacto fue tan fuerte que el anciano falleció horas después, y el motociclista, tras perder el control, terminó chocando contra una camioneta estacionada más adelante.
Gabriel permaneció internado en grave estado en el Hospital Rawson, con una evolución crítica que finalmente se quebró. La justicia, a cargo de la UFI Delitos Especiales, sigue investigando para esclarecer cómo se dio el choque y deslindar responsabilidades.
Mientras tanto, en los barrios de Rawson, el clima es de pesar y conmoción: dos vidas sesgadas en cuestión de segundos han dejado una marca que no se borra, y un luto que atraviesa a toda la comunidad.