Ernesto Clarens soltó la lengua: "Llevaba guita para Cristina y Néstor Kirchner o sus secretarios"
El financista se animó a hablar y colabora como arrepentido en la causa que tiene a más de 80 imputados. Mientras tanto, el tribunal acelera el juicio con audiencias dos veces por semana para llegar a fin de año con todo listo.
El juicio por la Causa Cuadernos volvió a escena con todo el fuego de las declaraciones que sacuden el corazón de la política argentina. El Tribunal Oral Federal 7 puso en marcha un ritmo más intenso con dos sesiones por semana, intentando agilizar un proceso que viene caminando lento desde su arranque.
Este martes, el tribunal arrancó con la lectura del pedido de elevación a juicio de los 86 acusados, entre exfuncionarios, empresarios y arrepentidos, con un expediente que abarca nada menos que 540 episodios de supuestas coimas y manejos turbios.
En medio de esta vorágine, resonaron fuerte las palabras del financista arrepentido Ernesto Clarens, que se animó a tirar data sobre cómo manejaban la guita: "Me fui de la familia Gotti porque eran rehenes de los Kirchner. Las empresas del sur se repartían las obras entre ellos. Les daban retornos desmesurados al entonces gobernador Kirchner. Sus dueños me decían que tenía que separar dinero para dárselo a Lázaro Báez, y éste —supongo— se lo daba a Néstor Kirchner. Esto se repitió durante su presidencia".
Clarens no se guardó nada y sumó más detalles escabrosos: "Después de la muerte de Néstor, Cristina quiso salvar a Gotti, pero que se quería sacar a López del medio. El dinero de la firma salía de aeroparque, del sector militar, y el destino era El Calafate. Una vez entraron los bolsos por la cocina".
Para darle más pimienta al asunto, también se trajeron a la memoria las declaraciones de Víctor Gutiérrez, secretario de la Presidencia durante el mandato de Néstor Kirchner, quien recordó la complicada convivencia con Cristina: "Nadie quería trabajar con Cristina. Le decíamos ‘la loca’, ‘la yegua’, a veces le pegaba en broma con el teléfono a Néstor".
La investigación pone el foco en cómo el dinero circulaba entre los titulares del Poder Ejecutivo y sus secretarios, recorriendo domicilios clave como Uruguay 1306 y Juncal 1411 en Capital, la Residencia de Olivos y la Casa Rosada. Parte de estos fondos supuestamente se redistribuían o iban a otros funcionarios públicos.
La fiscalía no duda en señalar que la gravedad del entramado quedó a la vista gracias a las anotaciones del chofer Oscar Bernardo Centeno y los testimonios de los arrepentidos como Clarens y Claudio Uberti. A Cristina Kirchner la presentan como la jefa de esta organización, la que tenía la última palabra sobre la plata que ingresaba de los empresarios.
El juicio tiene en la foto frente al tribunal a varios pesos pesados: Cristina Kirchner, Julio De Vido, José López, Roberto Baratta, Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi, entre otros exfuncionarios, y también a los empresarios más sonados como Angelo Calcaterra, Aldo Roggio, Carlos Wagner y varios más. Tampoco falta la figura de Oscar Centeno, el chofer que abrió esta caja de pandora con sus cuadernos.
En la previa a esta vuelta al ruedo judicial, el tribunal decidió sobreseer a Enrique Pescarmona después de que el informe del Cuerpo Médico Forense certificara que padece "una incapacidad mental sobreviniente" por una enfermedad neurodegenerativa. Con eso, la atención volvió a concentrarse en que este juicio larguísimo necesita apurarse para no quedarse en la lona.