Una cabo de la PFA protagonizó un escándalo por allanamiento sin orden y extorsión en Mendoza
Melisa Evelyn Bonilla Cortez ingresó a una casa sin autorización judicial y exigió 300 lucas semanales bajo amenaza. La Justicia de Mendoza la investiga por intento de extorsión.
Melisa Evelyn Bonilla Cortez, cabo de la Policía Federal Argentina asignada a la Agencia Regional Cuyo con base en San Juan, chocó de frente con la ley en Mendoza. La funcionaria fue detenida el 4 de noviembre tras una denuncia por meterse a una vivienda en el barrio Huarpe II, Godoy Cruz, sin orden judicial y tratar de cebarse con una moneda jugosa a cambio de dejar tranquilos a los moradores.
Los vecinos cuentan que la agente cruzó los límites llegando en una Ford Ranger blanca, sin chaleco ni arma reglamentaria, e irrumpió en la casa acusando a la familia de vender droga. Como si fuera poco, les pidió nada menos que $300.000 por semana para no armar quilombo, y cuando le dijeron que no tenían el billete, hasta tanteó con llevarse lo que hubiera en el negocio familiar.
Atónita, la familia no se quedó de brazos cruzados y logró encerrarla adentro mientras llamaban al 911. Cuando llegó la policía de la Comisaría 52 de Godoy Cruz, constataron la arbitrariedad de la situación: la oficial reconoció ser de la PFA pero admitió estar sola y sin respaldo alguno.
Por eso, la Justicia mendocina inició una causa por averiguación de extorsión en grado de tentativa. La Agencia Regional Cuyo todavía no salió a dar la cara sobre esta bomba que sacude a la fuerza federal.