Caso Strzyzowski: piden perpetua para César Sena y sus padres por el femicidio y encubrimiento
El fiscal y la querella pidieron prisión perpetua para César Sena y sus padres por planear y ejecutar el asesinato de Cecilia Strzyzowski, además de solicitar la culpabilidad para otros cuatro imputados por encubrimiento agravado.
En pleno desenlace del juicio, la fiscalía y las querellas pusieron sobre la mesa un pedido firme: prisión perpetua para César Sena, Marcela Acuña y Emerenciano Sena por el femicidio de Cecilia Strzyzowski. Según la acusación, este trío fue el cerebro de un plan macabro para matar, desaparecer y quemar el cuerpo de la joven de 28 años.
El fiscal Martín Bogado empezó su alegato con un silencio que pesaba: habló de Cecilia en presente, como una piba con sueños, amante del amor y la confianza, no como una estadística. Sin vueltas, sacó a la luz que todo empezó con ese casamiento exprés: "Fue el punto de partida para lo que vino después".
Menos de un día duró ese acuerdo nupcial y los mensajes que Cecilia mandó a su amigo Ronan lo dicen todo: "Un p*** día duró mi matrimonio. Mi suegra me odia". Ahí se marcó el escenario: rechazo, manipulación y dominio a lo bestia. Bogado repasó cómo la presión familiar y la resistencia de César a meterse en negocios turbios con el café Gato Negro tensionaron aún más las cosas. "Esa negativa le salió cara", soltó el fiscal mientras señalaba el límite firme de Cecilia.
El momento clave del drama, según la fiscalía, fue la brutal violencia en la camioneta que Cecilia confesó a su psicóloga y Ronan: la maniobra de asfixia conocida como "la guillotina". "Hoy tuve miedo porque vi mi vida delante de mis ojos", escribió ella, anticipando la tragedia.
Bogado también presentó la pieza central del rompecabezas: el viaje mentiroso a Ushuaia. "Le inventaron el viaje", repitió, mientras conectaba mensajes y testimonios. Frases como "Negá, negá, porque sin cuerpo no hay delito" y la crudeza de "le inventaban un viajecito y terminaba la chanchería" dan cuenta del cinismo detrás del crimen.
La escena del crimen se ubicó esa mañana en la casa de Santa María de Oro, con César como autor del homicidio agravado por vínculo y violencia de género. Luego vino el operativo para borrar toda huella: mensajes secretos, traslado del cuerpo en la Hilux, y la pira en Campo Rossi donde, según la pericia, las cenizas de Cecilia quedaron como tristes testigos.
"Dejaron cenizas, polvo de Cecilia. El certificado de defunción va a salir ahora, cuando ustedes terminen este juicio", sentenció con dureza Bogado, pidiendo que Marcela y Emerenciano sean acusados como partícipes necesarios, y que el resto sea declarado culpable por encubrimiento agravado.
La querella comandada por Gustavo Briend no aflojó. Bajo la consigna "La verdad no se quema", destacó que el fuego fue el hilo conductor de esta historia sucia. Describió el crimen como un acto coordinado para aniquilar y borrar toda pista.
El abogado enfatizó en que César no fue solo: fue un títere de sus padres, que movieron todos los hilos. Denunció las mentiras de Marcela y la ambigua versión sobre "un bulto", que más confusiones genera que certezas.
Recorrió toda la prueba material: la sangre en la cama, los restos calcinados, los objetos recuperados que dejaron claras huellas de la presencia de Cecilia. "Ella nos dejó su marca para que la encontremos y para que hagamos justicia", lanzó al jurado.
Para cerrar, apeló al sido humano y emocional: "Cecilia no puede desaparecer. No fue borrada del mapa. Su madre y su abuela piden justicia". El pedido final fue claro y estridente: culpabilidad para los Sena y todos los imputados, con las penas máximas que la ley permite.
Ahora, la posta está en manos del jurado popular, que tendrá que decidir si estos tres fueron los autores de un plan criminal para matar a Cecilia Strzyzowski y borrar toda huella, y si la familia Sena fue la cabeza de esta macabra historia.