El Gobierno quiere juntarse con la CGT antes de mandar la reforma laboral al Congreso
En la Casa Rosada apuntan a charlar con los nuevos referentes de la CGT antes de presentar la reforma laboral. Pretenden bajar costos de contratación, modificar impuestos laborales y reducir la injerencia estatal en acuerdos entre privados.
Desde Balcarce 50 están tejiendo un encuentro con los flamantes líderes de la Confederación General del Trabajo (CGT) para afinar detalles antes de mandar la reforma laboral al Congreso. El plan es meter primera en la Cámara Alta con el proyecto y para eso buscan acercar posiciones con la central gremial.
La mira está puesta en juntarse pronto con Cristian Jerónimo del Sindicato del Vidrio, Jorge Sola de Seguros y Octavio Argüello de Camioneros, quienes ahora pisan fuerte en la CGT. Desde la Rosada reconocen que no van a tratar de concentrar todo en el Consejo de Mayo, que quedó trunco tras la salida de Guillermo Francos.
La estrategia es más de a poco: reunirse sector por sector para avanzar en las reformas. Así, Manuel Adorni, nuevo ministro coordinador, y Diego Santilli, titular del Interior, están armando reuniones con quienes firmaron el Pacto de Mayo, buscando sumar apoyo para el debate en el Congreso. Lo mismo corre para los empresarios.
El plan oficial es poner en marcha sesiones extraordinarias desde el 10 hasta el 31 de diciembre para tratar el Presupuesto 2026 en Diputados y empezar a discutir la reforma laboral en el Senado, de la mano de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Luego, quieren extender las sesiones extraordinarias de enero a febrero para terminar de cerrar el asunto.
Las nuevas autoridades de la CGT dejaron en claro que van a abrir la charla pero sacaron bandera roja contra tres rumores que corrieron sin confirmación oficial: el tope a las indemnizaciones, los bancos de horas y el pago por productividad. "No vamos a aceptar ninguna propuesta que sea regresiva con quita de derechos", tiró Jerónimo en una radio local.
Según información recabada, el proyecto busca meter mano en la Ley de Contrato de Trabajo (20.744) para abaratar la contratación, bajar la carga impositiva laboral y achicar la participación estatal en los entendimientos privados. Planean impulsar la mediación y el arbitraje para evitar que las peleas vayan a la Justicia.
Otra de las medidas que avizoran es que el pago de la cuota sindical pase a ser opcional, lo que podría pegar fuerte en la recaudación gremial, además de aplicar convenios específicos para ciertos colectivos y endurecer las reglas sobre el derecho a huelga, declarando esenciales al 50% de sectores como salud, transporte, telecomunicaciones y educación.
Una concesión que hicieron en septiembre de 2024 con la CGT fue no reglamentar el artículo 94 de la Ley Bases, que permite despidos por bloqueos o tomas en las empresas, medida polémica que podría abrir una nueva etapa en las relaciones laborales.
Desde el año pasado ya sacaron algunas reformas como eliminar multas por trabajo mal registrado, extender el período de prueba a ocho meses y crear un fondo optativo de cese laboral. En la Rosada se mantienen firmes en no homologar paritarias por encima de la inflación, pese a la bronca que eso genera en el mundo sindical.
Los encargados de meter mano en esta reforma son los ministros Federico Sturzenegger (Desregulación) y Luis Caputo (Economía), junto con el secretario de Trabajo, Julio Cordero. Desde Nación aseguran que ya hubo diálogo con la nueva conducción de la CGT para limar asperezas y negociar los puntos clave.