Reforma laboral: ¿El fin de la caja millonaria de los gremios?
El Gobierno avanza con un proyecto que busca modificar convenios y el financiamiento de los sindicatos più grandes, generando polémica con la CGT por la posible pérdida de ingresos millonarios.
Mientras Cristian Jerónimo, uno de los nuevos referentes de la CGT, terciaba con firmeza: "Los sindicalistas no están dispuestos a negociar a ciegas", desde el Gobierno no frenan la marcha de la tan mentada reforma laboral. El foco está puesto en el Fondo de Cese Laboral y el Banco de Horas, dos puntos neurálgicos del proyecto que quieren cambiar las reglas del juego.
Con cerca de 100 artículos sobre la mesa, la iniciativa abarcará desde los contratos hasta el derecho de huelga, con la intención de actualizar una ley que ya tiene más de medio siglo y que según el oficialismo, está desfasada frente a las nuevas demandas de trabajadores e inversores.
El plan incluye algo que revoluciona: los convenios de empresa y regionales primarán sobre los de actividades, invirtiendo la lógica vigente y recortando el poder tradicionalmente centralizado en los sindicatos. Esto fortalecerá a las comisiones internas al darle la posta para negociar y firmar los convenios.
Otro punto caliente es la limitación de las cuotas solidarias, esas contribuciones compulsivas que les permiten a los gremios más grandes manejar cifras que asustan: el Sindicato de Camioneros, con unos 244.000 afiliados, factura cerca de 206.500 millones de pesos anuales gracias a aportes como el 3% del salario convenio y un 4% adicional.
Y la lista sigue y sigue: desde los encargados de edificios que juntan casi 79.300 millones, hasta el Sindicato de Comercio y el de la Construcción, que recaudan alrededor de un billón y 372.000 millones al año, respectivamente. La UOM metalúrgicos y los gastronómicos también suman cifras millonarias en cuotas solidarias, lo que redondea la magnitud del cambio que se avecina.
Los gremios no pierden de vista la discusión y expresan su preocupación abierta, como bien dijo Armando Cavalieri, referente de Comercio: "Si este decreto voltea las cuotas solidarias, pone en bancarrota a todo el gremio".
Por otro lado, la reforma buscará poner blanco sobre negro al derecho de huelga, reglamentando el servicio mínimo en actividades esenciales y promoviendo el llamado salario dinámico, ligado al desempeño y la productividad.
Además, clarificará la aplicación de la Ley de Contrato de Trabajo para darle certeza a los trabajadores y empleadores, excluyendo algunos sectores y adaptándose a las nuevas formas laborales.
Se mantendrá la indemnización, aunque se abrirán alternativas voluntarias como fondos de cese laboral o seguros privados, siempre garantizando al trabajador. También aparecerán más flexibilidad en la jornada con promedios semanales y bancos de horas para amoldar el trabajo a las necesidades de cada empresa.
En cuanto a licencias y vacaciones, se flexibilizarán los períodos, buscando un equilibrio justo entre planificación empresarial y las preferencias laborales.
Desde el Gobierno aseguraron que estas modificaciones apuntan a reducir la litigiosidad, favorecer la formalización, y propiciar inversiones y empleo. Sin embargo, la discusión será dura, más aún pensando en la histórica resistencia gremial ante cualquier recorte a su influyente caja.