Samper advierte: "Modernizar el INV, sí, pero sin perder la trazabilidad y calidad del vino"
El vicepresidente de COVIAR, Gustavo Samper, celebró la desburocratización que trae la resolución 3725/2025 del INV, aunque remarcó que hay que prestar atención para no dejar escapar controles clave en la elaboración del vino. El cambio entra en vigencia el 1° de enero.
Gustavo Samper, alma mater de la Cámara Vitivinícola de San Juan y vicepresidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), tiró su visión sobre la nueva resolución 3725/2025 del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), que pretende modernizar la estructura y achicar la burocracia en la producción del vino.
Con una mirada que mezcla apoyo y cautela, Samper señaló que la medida "se acerca a una actualización necesaria", pero aclaró de inmediato que "hay puntos sensibles que no hay que tocar porque garantizan la trazabilidad y la calidad del producto final".
En una charla con Zonda Diario, explicó que estas modificaciones internas del INV surgen luego de que el Congreso dejara sin efecto un decreto presidencial que buscaba desregular organismos como el INTA y el propio INV. El instituto entonces tomó cartas en el asunto y avanzó con esta resolución para agilizar y descongestionar procesos que, según Samper, "eran un embole y retrasaban más de lo que ayudaban".
Pero ojo, que no todo es color de rosa. El referente vitivinícola admitió que la aplicación fue abrupta y todavía falta pulir detalles. Sobre todo, destacó su preocupación por la desaparición del SIUV (Sistema de Ingreso Único de Uvas), que permitía registrar cada kilo de uva que entraba a las bodegas y era la base para controlar que lo que termina en la botella sea auténtico y de buena factura.
"La traza es la alfombra por donde camina la confianza del consumidor. Sacar esos mecanismos puede abrir la puerta a problemas graves, aunque la idea sea aligerar la carga administrativa", advirtió.
En números, consideró que el 70% de las reformas son beneficiosas, pero que el 30% restante –o menos– requiere una revisión paulatina para no mandar al tacho herramientas que vienen funcionando bien. "No sirve romper por romper; hay que ser cuidadosos y buscar un equilibrio inteligente", remarcó.
También destacó que el INV tiene en sus archivos datos históricos de oro, que permiten seguir la huella de la cosecha, la uva procesada y las regiones, información vital para planificar a futuro y fortalecer al sector.
Por otro lado, afirmó que la institución debe enfocarse en "controlar que el vino sea genuino y resguardar su trazabilidad", descartando su involucración en temas ajenos a esa misión central, porque "le cargaron responsabilidades que la desviaron de su camino".
La resolución entrará en vigencia a fin de año, justo cuando arranque una nueva vendimia, poniendo a prueba la adaptación rápida de bodegas y productores ante este embate de novedades. Samper confirmó que habrá reuniones informativas en Mendoza para afinar cifras, despejar dudas y modificar detalles en caso necesario.
Sobre el humor de los viñedos de cara a la próxima cosecha, anticipó que están bien de salud, con racimos parejos y buena cantidad, aunque insistió en revisar posibles afectaciones por granizo. "No hablamos de un récord pero sí de una temporada aceptable", comentó.
Por último, hizo una foto concreta de la economía que atraviesa el sector: "La parte comercial está jodida. Al consumidor le falta guita y prioriza otras cosas, así que vender y cobrar se vuelve un calvario para productores y bodegueros. El vino no es esencial y eso se nota en las góndolas".
Samper cerró su análisis con una frase que pinta la cancha: "Modernizar el INV es necesario para seguir el ritmo, pero sin perder esa identidad que le da laburo y orgullo a los sanjuaninos y a toda la Argentina vitivinícola".