Gresca mortal en Pocito: buscan a joven prófugo tras brutal puñalada que dejó un hombre sin vida
El homicidio de José Mario Amaya en Pocito mantiene a la policía y a la justicia sanjuanina en alerta máxima. El sospechoso, un joven de 19 años, sigue prófugo mientras los rastrillajes y operativos con drones no aflojan en la zona.
La madrugada del domingo se tornó de horror en el barrio Ruta 40 de Pocito, cuando una pelea entre vecinos terminó en tragedia. José Mario Amaya, de 36 años, fue atacado con un cuchillo y perdió la vida de manera instantánea. El suspecto principal es un joven de 19 años, Samuel Pablo Aguirre, que desde entonces se esconde y moviliza a la fuerza policial para dar con su paradero.
El enfrentamiento tuvo lugar cerca de las 4 de la mañana en la esquina de Ruta 40 con Roger Ballet, donde vecinos aseguran haber escuchado los gritos desgarradores. Según relataron los familiares del fallecido, al salir vieron a Amaya ensangrentado y al joven escapando hacia su casa, todo en una escena digna de película policial.
El cuchillo tipo carnicero que habría sido usado para atacar, le provocó a la víctima heridas profundas en cara y cuello. El médico legista, Dr. Roy, precisó que la lesión medía cerca de 4 centímetros de largo por medio centímetro de ancho, confirmando la brutalidad del ataque.
La Brigada de Delitos Especiales realizó rastrillajes minuciosos y encontró pistas clave: una gorra blanca y negra sobre la Ruta 40, junto a una hoja de cuchillo manchada de sangre. Por su parte, en la casa de Aguirre decomisaron el mango que hace juego con la hoja recogida en el lugar del crimen. Sin embargo, el sospechoso se había escabullido antes de que llegaran los efectivos.
Por eso, la búsqueda se extendió a la zona rural de Pocito, con la participación de la Policía Rural y tecnología aérea que sobrevuela los sectores más inaccesibles. La causa está en manos de los fiscales Iván Grassi, Francisco Micheltorena y Nicolás Schiattino, junto a sus colaboradores, mientras se revisan videos de seguridad y se toman testimonios para reconstruir la escena fatal y los movimientos posteriores del acusado.
La investigación sigue avanzando en un clima de tensión y dolor para los vecinos de la comunidad, que esperan que este capítulo violento tenga pronto un desenlace judicial y que la justicia llegue para Amaya y su familia.