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Tema polémico

La reforma laboral que quiere el Gobierno: agitada, picante y con los sindicatos al límite

Mientras el proyecto todavía se está cocinando, desde el Consejo de Mayo salen a aclarar que no se toca la indemnización y que habrá cambios fuertes en los salarios dinámicos, los convenios empresariales y las huelgas. La CGT ya muestra los dientes.

La reforma laboral que quiere el Gobierno: agitada, picante y con los sindicatos al límite

En medio de un revuelo bárbaro y versiones para todos los gustos, la reforma laboral del Gobierno aún no tiene letra fija y desata pasiones antes de salir a la cancha. Desde el Consejo de Mayo salieron a ponerle el pecho y aclararon a los cuatro vientos que la indemnización por despido sigue firme, sin tope chanta de 10 sueldos como se dijo por ahí. "Cero perjuicio al trabajador", marcaron.

Pero ojo que la cosa no pinta sencilla: los sindicalistas ya están en alerta y enfrentan este proyecto en pleno, sin haber sido invitados a cambiar una coma. El propio Gerardo Martínez, rostro de la UOCRA en el Consejo, rechazó las ideas y no tiró flores, mientras desde la CGT niegan que no hayan puesto reparos. Está claro que no van a bancar nada que venga del famoso DNU 70.

Entre las propuestas que quieren imponer, figura una que reventaría el esquema: se apunta a que los convenios de empresa manden más que los generales de actividad, un cambio que haría temblar la estructura sindical y pondría a las comisiones internas en el centro de la pelea. Y para colmo, vuelve a aparecer la cruzada de Sturzenegger para limitar las cuotas solidarias, ese recurso clave para los gremios, con la idea de que no se pueda cobrar a los que no estén afiliados sin su consentimiento.

La reforma también se mete con el derecho de huelga, buscando reglamentar la cantidad de trabajadores esenciales que deben estar en función durante paros, y trae los tan mentados salarios variables, atados al rendimiento y la economía de cada pyme, sostienen las fuentes oficiales para justificar la movida.

Además, el proyecto pone en claro quiénes entran en la Ley de Contrato de Trabajo y quiénes no, dejando afuera al sector público, casas particulares y el trabajo en plataformas digitales, buscando ajustar el marco a los nuevos tiempos y reducir líos judiciales.

Entre otras novedades, aparece la creación de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) para simplificar registros y trámites, más reglas para la subcontratación y un régimen indemnizatorio con más alternativas voluntarias sin sacarle un peso al trabajador.

También se introducen herramientas para manejar las horas de laburo con más flexibilidad, cuidando el equilibrio entre trabajo y vida, mientras que en caso de accidentes no culpables el empleador deberá pagar prestaciones no remunerativas, cuidando al laburante pero bajando algunos aportes.

Las vacaciones podrán fraccionarse con acuerdos mutuos, y la formación profesional gana terreno con un capítulo dedicado a la capacitación continua, buscando que el laburo argentino vaya a la par de los cambios tecnológicos.

Por ahora, no se habla de volver con los tickets canasta ni de cambiar el status de quienes trabajan en plataformas digitales, aunque podrían entrar temas especiales para pymes y prácticas formativas. También podría haber cambios en la Justicia laboral.

Con esta movida, el Gobierno avanza con una reforma que busca revolucionar el tablero laboral argentino, dejando claro que la pelea con los sindicatos recién empieza y que el calor va a estar a full en los próximos meses.

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