La familia del penitenciario acusado de estafas quedó enredada en una maraña judicial
Alejandro "Tati" Jofré, preso por 44 denuncias de estafa, arrastró a su padre, hermana y novia en una investigación judicial. La plata perdida supera los $206 millones y las pruebas comprometen a todo el grupo familiar.
El apellido Jofré puso en jaque al Servicio Penitenciario Provincial, esta vez no solo por la figura de Alejandro "Tati" Jofré, sino porque su propio núcleo familiar quedó en el ojo del huracán. El hombre, ya preso desde el 5 de septiembre, vio cómo se le ampliaron las denuncias que pesan en su contra: pasó de 25 a la friolera de 44 estafas investigadas.
La UFI de Delitos Informáticos y Estafas no perdió tiempo y metió en el expediente a nada menos que al padre de Alejandro, Américo Jofré; a su hermana, Carla Luciana; y a su novia, Gabriela del Rocío González. Todos sospechados de ser partícipes necesarios en las maniobras fraudulentas que habrían coordinado en conjunto, según fuentes fiscales.
Semejante entramado de engaños habría funcionado a base de falsas promesas de inversiones con alta rentabilidad, donde gente de confianza del acusado entregaba dinero, incluso vendiendo sus vehículos o propiedades con la esperanza de obtener ganancias rápidas. Pero la historia se torció cuando dejaron de llegar los pagos y "Tati" cortó vínculos sin dar explicaciones.
El monto que se calcula como daño económico supera los $206 millones, cifra que refleja la envergadura del fraude que ahora la Justicia busca desentrañar con mayor profundidad. En la audiencia del 4 de noviembre, el juez Matías Parrón extendió la investigación a un año y ratificó que "Tati" seguirá con prisión preventiva, esta vez por otros cuatro meses.
Además, como medida cautelar, se ordenaron embargos sobre los bienes de Alejandro y también se inhibieron los bienes de sus familiares y su pareja, apuntando a frenar cualquier movimiento que pueda entorpecer la pesquisa.