A un paso del congreso clave, la CGT juega su futuro entre acuerdos y fracturas
Este miércoles, en Obras Sanitarias, la CGT definirá su nueva conducción en un clima cargado de internas y negociaciones secretas. Aunque el formato triunvirato suma apoyo, los nombres siguen en disputa y la sombra de la reforma laboral de Milei calienta la cancha.
Faltan horas para que la Confederación General del Trabajo (CGT) se ponga de traje nuevo, pero el ruido de fondo no se apaga. Los teléfonos arden entre llamados cruzados y ninguna definición firme a la vista, mientras en todos los sectores rulan las mismas palabras: unidad. La idea que más fuerza junta es la reedición del tradicional triunvirato, un formato que aunque mantiene consenso, todavía no tuvo el sí definitivo para los nombres que lo compondrán.
El miércoles, desde las 9 en Obras Sanitarias, habrá voto y, según lo que se siente en la calle, también se puede respirar un cierto olor a fin de ciclo. El triunvirato saliente, conformado por Héctor Daer (sanidad), Carlos Acuña (estaciones de servicio) y Octavio Argüello (camioneros), tiene su origen allá por 2016, cuando Mauricio Macri arrancaba su presidencia y la Argentina era otra.
Hoy, con una reforma laboral en puerta, de la mano del gobierno de Javier Milei y su filosofía poco amiga del sindicalismo, la CGT se agita para acomodarse a este nuevo tablero. Después de meses de idas y vueltas, todo indica que la receta será la misma: un triunvirato, sí, pero con caras renovadas. Lo impulsan los llamados "gordos" —los gremios de servicios— y los sectores "independientes", liderados por UPCN y UOCRA, que son mayoritarios dentro de la central.
Desde adentro, un dirigente involucrado en las negociaciones nos tiró: "Mañana la CGT va a tener nueva conducción". Pero no todo es calma: la pulseada más caliente corre alrededor del perfil del histórico gastronómico Luis Barrionuevo, junto a sus aliados Mario Calegari (UTA) y Omar Maturano (La Fraternidad). Hasta último momento, jugaron a demorar el congreso, buscando extender por seis meses al actual triunvirato para seguir hablando. Lograron juntar a pesos pesados como Armando Cavalieri (comercios), pero un encuentro con Gerardo Martínez (UOCRA) terminó por dejar sin efecto esa maniobra.
Ahora Barrionuevo amenaza con tirar su propia lista o directamente levantar el pie y no presentarse en el congreso. Por otro lado, quedan casi al margen de la discusión quienes proponen un único secretario general con perfil combativo para enfrentar la reforma laboral de Milei, entre los que destaca el histórico metalúrgico Abel Furlán. Aunque sabe que no sumó mucho respaldo, insiste con su postura y aclara que no buscará romper la CGT si gana el triunvirato mayoritario: "Lo que tenemos enfrente es muy fuerte y poderoso", confían desde su entorno.
Quienes pican en punta para integrar ese triunvirato renovado son Jorge Sola (Seguros) y Cristián Jerónimo (Vidrios). Sola, de 53 años y actual secretario de Comunicación de la CGT, tiene el apoyo de los "gordos" y un perfil conciliador entre la política y los empresarios, algo que puede rendir en el difícil escenario que se viene.
Por su parte, Jerónimo, de 49 años, tiene una extensa trayectoria sindical. Aunque en su momento estuvo cerca del moyanismo, hoy es impulsado por los "independientes". Pese a que él no quiere cargarse ninguna etiqueta, su nombre cuenta con el respaldo de casi 70 gremios como aeronavegantes, canillitas y gráficos. Se mostró crítico frente a la reforma laboral y busca ponerse firme en la defensa de los trabajadores.
La tercera plaza del triunvirato es la que más disputa genera. Hace semanas había consenso para la inclusión de Maia Volcovinsky, secretaria adjunta del gremio judicial de Julio Piumato y voz fuerte en materia de Derechos Humanos dentro de la CGT. Pero el moyanismo puso el grito en el cielo días antes de las elecciones generales, lanzando un reclamo para que en el próximo triunvirato haya representación femenina.
Este reclamo fue apoyado por el propio Héctor Daer y Andrés Rodríguez, líder de UPCN, lo que complica un poco la llegada de Volcovinsky, ya que ambos sectores, "gordos" e "independientes", podrían quedarse con las otras dos sillas. Volcovinsky defiende su construcción política, mostrando el avance de mujeres en el sindicato y aclarando que no responde ni a "gordos" ni a "independientes".
El rival más grande para ella es el histórico Hugo Moyano, que insiste en mantener un lugar para su sector y busca la continuidad de Octavio Argüello. Por eso, en caso de que logren esa renovación, Volcovinsky debería esperar su momento, según comentan en los pasillos de Azopardo. Ella no se baja y sostiene que "llegó la hora de la mujer en la cosa política", parafraseando el documento del encuentro de Mujeres de la CGT.
Quedan pocas horas para el veredicto final y, aunque nadie confirma nombres —ni siquiera Sola ni Jerónimo levantan la voz— se respira un panorama cargado de incertidumbre y posibles sorpresas. Una certeza sí hay: cuando el Gobierno ponga sobre la mesa su proyecto de reforma laboral, la CGT estará frente a un desafío agitado y sin margen para errores.