Kicillof saca la artillería para correr a Máximo y pegarle a Cristina desde La Plata
Tras la carta filosa de Cristina Kirchner desde su arresto domiciliario, Axel Kicillof se plantó y apunta a desbancar a Máximo Kirchner del PJ bonaerense. El gobernador se alía con intendentes y prepara una jugada fuerte para consolidar su proyecto presidencial 2026.
La pulseada entre Axel Kicillof y la expresidenta Cristina Kirchner está más caliente que nunca. Después de aquella carta dura que la manda desde su prisión domiciliaria, el gobernador bonaerense ya da por cortada la relación y va por todo: quiere sacarle el control del PJ bonaerense a Máximo Kirchner.
Desde sus oficinas en La Plata, Kicillof se reúne con sus aliados, especialmente intendentes del conurbano que le responden a rajatabla, preparando la ofensiva política que buscará dejar afuera a la Cámpora de la conducción provincial y nacional. No lo dicen de frente, pero la estrategia es clara: correr a Máximo y darle paso a Verónica Magario, la vicegobernadora y referente en La Matanza, para apoderarse del PJ bonaerense.
La campaña electoral de septiembre, en la que el peronismo sacó más del 40% de los votos y ganó varias legislativas, es la carta que Kicillof y sus intendentes exhiben para justificar la movida. En cambio, la derrota nacional de octubre, comandada por la lista que encabezó el candidato kirchnerista Jorge Taiana, es el argumento que usó Cristina para mandar la carta donde cruzó a Kicillof y cuestionó su desdoblamiento de elecciones, tildándolo de error estratégico.
La mismísima Cristina no se guardó nada: sostuvo que otros gobernadores peronistas como Sergio Ziliotto (La Pampa), Ricardo Quintela (La Rioja) o Gildo Insfrán (Formosa) despegaron en las elecciones, y que el fracaso en Buenos Aires fue exclusivamente culpa de la maniobra de Kicillof.
En la gobernación bonaerense, lejos de sorprenderse, se tomaron la carta con fastidio y la calificaron de "malísima", ya que para ellos la movida de septiembre fue un éxito y la de octubre, un despropósito armado por los sectores cercanos a Cristina, Massa y Juan Grabois.
La interna se profundiza y además del PJ bonaerense, Kicillof y sus socios quieren pisar fuerte en la conducción nacional del partido. Ahora, el senador José Mayans, de Formosa, preside el PJ luego de la caída de Cristina por su condena en la causa Vialidad.
En los próximos días, Kicillof tendrá que saltar otro charco: el control del Banco Provincia, el presupuesto 2026, la deuda de la provincia y hasta bancar dos vacantes en la Corte Suprema bonaerense pondrán a prueba, una vez más, la relación de fuerzas con el sector kirchnerista en la Legislatura.
Entre los ministros que responden al kirchnerismo en la provincia están Juan Martín Mena (Justicia), Nicolás Kreplak (Salud) y Daniela Vilar (Ambiente), aunque por ahora no hay señales claras de que se busque removerlos, aunque la tensión está a flor de piel.
En paralelo, la reunión de los 40 intendentes del Movimiento Derecho al Futuro convocada para este viernes en La Plata servirá para marcar la cancha y dejar en claro la postura de Kicillof, que se muestra más firme que nunca para avanzar con su proyecto presidencial 2026.
En este escenario en ebullición, algunos funcionarios bonaerenses celebran que el presidente Javier Milei haya dejado afuera a Kicillof de la reunión con gobernadores, ya que eso, aseguran, le facilita la campaña interna para quedarse con la jefatura del peronismo.
Así las cosas, la estrategia de Kicillof es clara: seguir firme en la provincia, meter presión hacia el gobierno nacional para conseguir más asistencia y terminar desplazando a la familia Kirchner del poder partidario bonaerense y de la corrida presidencial de 2026.
La pulseada apenas comienza y la cancha está re caliente para ver quién se queda con el PJ y la posta del peronismo en el territorio más grande del país.